Diario de León

La crisis de Marruecos empaña los planes del Gobierno y le hace cambiar su intervención en el Congreso

Aznar anunciará en el debate de la Nación la nueva ley de Extranjería

José María Aznar acude hoy su penúltimo debate sobre el estado de la Nación con el convencimiento de que tiene los compromisos cumplidos, aunq

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Colpisa - MADRID.

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La nueva Ley de extranjería que el presidente de Gobierno presetará hoy en el Debate comportará que a partir de determinado número de faltas menores se consideren delito para sortear la estratagema de algunos inmigrantes ilegales de acumular pequeños hurtos o actuaciones similares que imposibilitan su expulsión del país porque están a la espera de un juicio. Se dan casos de inmigrantes en libertad con más de cien denuncias a sus espaldas, pero que no pueden ser enviados a sus países de origen porque aguardan la celebración del proceso judicial. El presidente del Gobierno también es consciente de que la oposición intentará cargar las tintas sobre la inseguridad ciudadana que ha experimentado un crecimiento apreciable en los últimos meses. Para hacer frente a las críticas en este sentido, Aznar se reserva el anuncio de incrementos de plantilla en la Guardia Civil y el Cuerpo Nacional de Policía en los dos próximos años. El aumento de efectivos en las Fuerzas de Seguridad irá acompañado de subidas salariales también para los dos próximos ejercicios. Los cambios del Gobierno El presidente del Gobierno, con un nuevo equipo que incluye a todos los «pesos pesados» del PP, a excepción de Jaime Mayor Oreja, pretende encauzar el debate hacia el futuro, preparar la sucesión y eludir la discusión sobre el pasado. La decisión surtió el efecto buscado, ya que el líder del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, pensaba dedicar algunos de sus dardos más afilados a alguno de los cesantes, según reconocen en privado fuentes socialistas. Desde el entorno del secretario general se aseguró que los cambios ministeriales no iban a alterar su discurso, pero no será así porque en las últimas horas modificó su intervención para adecuarlo a las nuevas circunstancias. El éxito de la operación, sin embargo, se ha convertido en relativo por «el inamistoso gesto» marroquí de invadir el islote Perejil. Un episodio que acapara buena parte del debate, si bien no será motivo de controversia con la oposición, ya que el PSOE se ha situado al lado del Gobierno y respaldan sus iniciativas para superar la crisis. En círculos gubernamentales, sin embargo, no se descarta que Aznar aproveche el duelo con Zapatero para echarle en cara sus «ingenuos devaneos» de diciembre, cuando en plena crisis de las relaciones hispano-marroquíes se desplazó a Rabat para entrevistarse con el rey Mohamed VI. El respaldo socialista, aunque más matizado, se repetirá con el segundo quebradero de cabeza de Aznar: la situación en el País Vasco. El jefe del Ejecutivo aún no se ha pronunciado sobre el aval del Parlamento de Vitoria al documento de autogobierno que da un plazo de dos meses a la Administración central para elaborar un calendario de traspaso de todas las competencias pendientes de transferir.

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