NUEVA OFENSIVA TERRORISTA
Potros y Dorronsoro han sido condenados a 36 y 26 años
La Sección Primera de lo Penal de la Audiencia Nacional condenó ayer al ex dirigente etarra Santiado Arróspide, Santi Potros, a 36 años de cárcel y a José María Dorronsoro Malaxechevarría a 26 años de prisión por su participación en el atentado cometido contra varios furgones de la Policía Nacional en el límite de las provincias de Guipúzcoa y Navarra, en junio del pasado 1987. La explosión de un coche-bomba al paso del convoy policial causó cuantiosos daños materiales y heridas a cuatro personas que se hallaban en las proximidades. El tribunal encuentra a Arróspide culpable, como inductor, de un delito de atentado contra agentes de las Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad del Estado, de un delito de estragos y tres faltas de lesiones por ordenar el atentado, mientras que Dorronsoro ha sido encontrado culpable del primero de los delitos señalados en grado de cooperador necesario para la consecución del delito. La sentencia considera probado que en septiembre de 1996 Santi Potros ordenó a los miembros del comando Donosti de ETA Ignacio Erro y Estanislao Echaburu que realizaran actos de violencia, preferentemente mediante coches-bomba, en la zona de San Sebastián y pueblos limítrofes. Los miembros del comando recibieron de ETA 120 kilos de amonal y un mando a distancia para poder realizar los atentados. Añade el tribunal que Dorronsoro informó a los terroristas de los lugares y horarios de paso de varias furgonetas de la Policía Nacional que utilizaban diariamente por la denominada variante de Loyola en la N-I, tras cumplir servicio en la vigilancia de la cárcel de Martutene. Erro y Echaburu sacaron 16 kilos de amonal del total del explosivo que les había enviado la banda y los cargaron en dos ollas de cocina, añadiendo unos 30 kilos de tornillería que cumplirían la función de metralla. Tras un intento fallido de atentado el día 8 de junio de 1987, al no pasar el convoy de la Policía Nacional que esperaban, los terroristas volvieron a colocar el artefacto explosivo tres días después en un vehículo que hizo explosión al paso de los vehículos policiales, causando lesiones a cuatro personas y daños por valor de 88.973,98 euros (unos 14 millones de pesetas, aproximadamente). En el relato de los hechos se destaca que la bomba no afectó a los agentes «debido a la la eficaz resistencia que al impacto explosivo ofreció el blindaje de los vehículos».