... y echa el último pulso a Pedro Sánchez
Isabel Díaz Ayuso, ayer, durante un mitin en Arroyomolinos en la visita a un poblado gitano. JUAN CARLOS HIDALGO
Pablo Iglesias mantiene y redobla el pulso con Pedro Sánchez por la ley de vivienda. Sostiene que la norma recogerá una regulación de los precios de alquiler o no saldrá adelante, salvo que el PSOE se eche en brazos de «las patronales inmobiliarias» y se alíe con el PP para aprobarla en el Congreso. Y ese paso, aunque lo ve improbable, tendrá un alto coste político para los socialistas. El vicepresidente segundo ha puesto el pie en pared y prometió que no va a renunciar a una de las señas de identidad política de Unidas Podemos. Pero quiere hacerlo sin romper la vajilla con Sánchez y el PSOE. Cree que habrá «tensión» dentro del Gobierno de coalición y «presiones» de los grandes grupos inmobiliarios y de algunos medios de comunicación con intereses en ese mercado. Pero será igual, advirtió ayer en una entrevista , porque «no nos van a doblegar». Recordó al presidente del Gobierno que la reducción del precio de los arrendamientos «está firmado en un papel», el del acuerdo de coalición, y se mostró convencido de que el líder socialista no va a convertir ese documento en papel mojado. «Sánchez no se puede permitir mentir a sus votantes» y, subrayó, «conozco a Sánchez».
No le entra en la cabeza, al menos eso dijo, que el presidente rompa la baraja con Podemos por este asunto. Si así fuera, «nos daría el Gobierno en las próximas elecciones» y «estará más cerca que Yolanda Díaz (su candidata para encabezar la listas de Unidas Podemos) sea presidenta». Pero, insistió, no ve a los socialistas conchabados con el PP para sacar adelante en el Congreso la propuesta que ha puesto José Luis Abalos sobre la mesa y que solo «favorece a los grandes propietarios». El proyecto que maneja el ministro de Transportes y Agenda Urbana pasa por conceder bonificaciones fiscales a los propietarios que rebajen el alquiler de sus inmuebles, pero no establece topes de los precios. Iglesias puso el acento en que esas reducciones de impuestos a los arrendadores se financian con el dinero «de todos», y no garantizan un descenso de las mensualidades.
El vicepresidente se mostró convencido de que va a «ganar esta batalla» y de que no tendrá consecuencias para el futuro de la coalición. «Mi sensación es que no habrá elecciones adelantadas el próximo año, y mi pronóstico es que agotará la legislatura» en 2023. Aunque, avisó, es «difícil» hacer previsiones en la política española en vista de la velocidad de los acontecimientos en las últimas semanas. Apoyos a Unidas Podemos Iglesias cuenta en este duelo con el respaldo de Esquerra Republicana, Junts y la CUP, que aprobaron en el Parlamento de Cataluña una ley similar a la que propone Unidas Podemos, así como con el de EH Bildu, Más País y Compromís. El líder de los morados quiere abandonar el Gobierno —lo hará, según dijo ayer, cuando comience la campaña electoral en la Comunidad de Madrid el 18 de abril— con este triunfo en la mano. Lo necesita después de haber tenido que ceder ante los socialistas en numerosas medidas sociales y económicas aprobadas por el Consejo de Ministros, algunas de gran relevancia para su formación.