La hipótesis de un ajuste de cuentas pierde fuerza en la investigación de las bombas de Pontevedra
La hipótesis de un ajuste de cuentas pierde fuerza entre los encargados de la investigación abierta tras la explosión el martes de sendas bombas en Vigo y Redondela. Para el equipo de especialistas, dirigido por el máximo responsable de la policía, Agustín Díaz Mera, la falta de un móvil claro sigue siendo el gran interrogante. Mientras tanto evolucionan favorablemente el niño y su padre, heridos por uno de los artefactos, aunque los médicos todavía no saben qué tipo de secuelas pueden quedarle al pequeño. Fuentes de la investigación explicaron ayer miércoles que la teoría de un ajuste de cuentas «queda desmontada» por el hecho de tratarse de familias normales de clase media y sin características que las conviertan en potenciales víctimas de este tipo de acciones. En todo caso, los investigadores han retirado un ordenador del domicilio de la pareja fallecida para buscar alguna pista en los ficheros que contiene en su disco duro. Los agentes sí mantienen la idea de que los artefactos fueron elaborados por la misma persona o personas, que tendría ciertos conocimientos técnicos en explosivos. Ambas bombas de fabricación casera, contenían pólvora y mercurio, junto a también hormigón y metralla. Lo ocurrido el miércoles en las localidades de Vigo y Pontevedra ha generado temor entre los habitantes de la zona que creen que cualquiera podría haberse convertido en víctima. La situación es también utilizada por «desaprensivos», tal y como los calificó el ministro de Interior, Ángel Acebes, que a lo largo de la mañana de ayer realizaron numerosas llamadas falsas alertando de existencia de bombas, o colocando bolsas de basura ante la puerta de empresas, casas u oficinas en Vigo, y otros puntos de Galicia. Ángel Acebes dijo en Madrid que estas acciones se están investigando y recordó que se trata de un delito que puede tener responsabilidades penales. Evolución favorable El niño Óscar Ferreiro, de 12 años, que resultó gravemente herido en Vigo al estallarle la bomba en las manos, evoluciona favorablemente de sus heridas y se encuentra consciente y orientado en la unidad de rehabilitación del hospital Meixoeiro de la ciudad. El último parte médico indica que todavía es pronto para saber las secuelas que las graves heridas podrán generar al menor en un futuro. Óscar tuvo que ser intervenido de traumatismos en el abdomen y en el rostro, donde quedó muy dañado su ojo derecho. También evoluciona favorablemente el padre del niño, quien ya se encuentra en planta. Luis Ferreira Pérez estaba con su hijo cuando explotó la bomba y fue preciso intervenirlo de diversas heridas en las piernas. Las víctimas mortales de la segunda bomba, que explotó en la localidad de Redondela, recibirán sepultura hoy jueves en la parroquia viguesa de Cabral.