Aragonès intentó sin éxito reunirse con Obama en el concierto de Springsteen
Pere Aragonès buscó, sin éxito, la foto con Barack Obama. El presidente de la Generalitat hizo gestiones para cerrar una reunión con el expresidente de EE UU, a su paso por Barcelona. Obama viajó el jueves a la capital catalana junto a su mujer Michelle y el matrimonio Spielberg para asistir al primer concierto de Springsteen de su gira europea. Fue un viaje privado del exmandatario estadounidense, aun así, el Palau de la Generalitat intentó programar un encuentro, al menos un saludo. Lo reconoció ayer la portavoz del Govern, Patrícia Plaja. «Nos hubiera gustado que se hubiera producido este encuentro, pero los contactos no fructificaron», admitió.
Los candidatos a la alcaldía de Barcelona se apuntaron al concierto con la esperanza de coincidir con Obama en el palco del estadio, pero no tuvieron suerte pues el expresidente norteamericano y Spielberg tenían reservado un hueco especial en el ‘backstage’. Tampoco hubo foto con los alcaldables.
Obama llegó el jueves a Barcelona en vuelo privado. El viernes, salió a hacer turismo con su mujer y los Spielberg. Fueron al museo Moco, a la Sagrada Familia y, por la noche, al concierto. Al día siguiente, fueron al monasterio de Montserrat, donde fueron recibidos por el abad, ante el que Obama hizo reverencia, inclinándose al saludar. Podría decirse que el expresidente de EE UU saludó a la autoridad eclesiástica de Cataluña, pero ignoró a la política.
«Gracias por la hermosa visita», escribió en el libro de honor de la abadía. El domingo, el Premio Nobel de la Paz viajó a Suiza y su mujer y el cineasta y su esposa aún tuvieron tiempo de ver el museo Picasso de la ciudad condal. Según Plaja, el Govern se puso en contacto tanto con la Embajada de EE UU en España como con el Consulado en Barcelona, «y se hizo el esfuerzo para ver si, aunque fuera un viaje privado, pudiera haber este encuentro, que finalmente no se produjo».
Pere Aragonès se vio ayer obligado a cesar a la directora general de Función Pública, después de que el sábado la convocatoria de 13.000 personas que optaban a 1.800 plazas de funcionarios de la Generalitat se convirtiera en un caos. Hubo gente que ni siquiera pudo hacer el examen. El presidente de la Generalitat descartó el cese de su consejera de la Presidencia, Laura Vilagrà, responsable última de la función pública, como le pidieron los sindicatos y algunos grupos de la oposición. El Govern tratará de rescindir el contrato con la empresa Cegos, a la que había subcontratado la logística de las oposiciones y a la que cargó las culpas.