Borràs, a un paso de su adiós definitivo como presidenta del Parlament

QUIQUE GARCÍA
Laura Borràs está en el tiempo de descuento como diputada y presidenta del Parlament. La Junta Electoral Central (JEC) ya ha dejado sin efecto su acta como parlamentaria y ha expedido la credencial del siguiente en la lista de Junts, Toni Castellà. Pero hasta que la Mesa de la Cámara catalana no formalice la retirada del escaño, no se puede decir que está apartada definitivamente. Es cuestión de días.
ERC y Junts están estirando los plazos todo lo que legalmente está en sus manos para que el asunto no trastoque sus campañas electorales. Los republicanos, que presiden interinamente el Parlament, no quieren que les tachen de «colaboracionistas» con el Estado, y Junts pasa de puntillas por la cuestión de la desobediencia mientras evita el debate sobre el relevo de Borrás en la Cámara.
La pelota está en el tejado de la Junta Electoral. El miércoles expira el plazo de cinco días que dio a la vicepresidenta del Parlament, que ejerce como presidenta en funciones (Borràs sigue suspendida desde julio), Alba Vergés, para que le informe sobre qué medidas ha adoptado para dejar sin efecto el escaño de la presidenta de Junts. Fue el paso previo al envío de un requerimiento formal para ordenarle, con advertencia de que puede incurrir en delito de desobediencia, a que ejecute la retirada del escaño. Vergés es además candidata a alcaldía de Igualada (Barcelona). ERC y Junts han conseguido estirar el chicle a base de alegaciones. El árbitro electoral, no obstante, no se esperó en el caso de Quim Torra y Pau Juvillà a que el Supremo resolviera los recursos.
ERC ya ha advertido de que no desobedecerá al órgano administrativo y que actuará igual que Borràs con Pau Juvillà, al que apartó por orden de la JEC, o Roger Torrent, que hizo lo propio con Quim Torra.
Los partidos dan por seguro que el pleno para investir al nuevo presidente del Parlament se celebrará tras el 28 de mayo, después de las elecciones. Liberados de las apreturas de la campaña, los dirigentes de Junts podrán entonces abrir el melón de la sustitución mientras Borràs reclama plenos poderes para ungir a su relevo.