El PSOE y Junts deben negociar de nuevo ‘in extremis’ la amnistía
Sin fumata blanca, la decisión de la que depende la legislatura puede alargarse hasta el 7 de marzo

Sánchez participó ayer en un mitin en La Coruña, junto al candidato José Ramón Gómez Besteiro. CABALAR
La ley de amnistía sigue encallada por las discrepancias entre PSOE y Junts. Los socialistas se niegan a tocar el texto tal y como está redactado, mientras que los de Puigdemont insisten en su posición de máximos. Los junteros exigen cambios en el articulado para que la norma no deje fuera a ningún dirigente amenazado por la acción de la justicia.
Tras el voto en contra de Junts en el pleno del Congreso del 30 de enero, la comisión de Justicia vuelve a convocarse este lunes. Si no hay fumata blanca, aún se podría alargar la negociación, en principio, hasta el 7 de marzo. Todo el mundo habla sobre la ley de amnistía: el PSOE, Sumar, Junts y ERC, además de las fuerzas de la oposición, pero nadie da pistas de cómo salir del escollo. Si la norma decae, la legislatura española estará herida de muerte.
Socialistas y postconvergentes se reunieron el miércoles en Barcelona. Asistieron el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, el secretario de organización del PSOE, Santos Cerdán, y el secretario general de Junts, Jordi Turull. El encuentro no sirvió para acercar posiciones. Turull reiteró este jueves desde Figueras (Girona) que la ley debe amparar a «todo el mundo» —entre otros, a los investigados por delitos de terrorismo y alta traición— y debe ser de aplicación inmediata.
Es decir, continúa instando al PSOE a cambiar la norma, tal y como está redactada en estos momentos, extremo al que se oponen los socialistas. Los postconvergentes se muestran inflexibles a raíz de los últimos autos del juez de la Audiencia Nacional Manuel García Castellón en la causa contra Tsunami Democràtic o del juez Aguirre en Barcelona por la presunta trama rusa del ‘procés’. En el primer caso, Puigdemont se expone a una imputación por terrorismo y, en el segundo, por alta traición.
El día después de su reunión con Bolaños y Cerdán, Turull mantuvo «hermetismo público» sobre el encuentro, pero sí incidió en que se trabaja para que haya ley de amnistía. «Pondremos lo bueno y lo mejor para conseguir el objetivo, que está asumido, compartido y firmado», afirmó. El número dos de Junts evitó dar detalles de la negociación, igual que los socialistas. En cambio, cargó contra Esquerra y contra el consejero catalán de Derechos Sociales, Carles Campuzano, quien aseguró ayer que el Gobierno central está «abierto» a indultar a todos aquellos dirigentes independentistas que se queden fuera de la amnistía.
ERC reclama su cuota de protagonismo en la negociación para que todos los focos no iluminen solo a Junts. Según las palabras que han trascendido, Feijóo también estaría abierto a indultar a Puigdemont. Eso sí, condicionado a que se ponga a disposición de la justicia y renuncie a la vía unilateral. Sería indultado tras ser condenado. Junts no ha valorado públicamente la supuesta oferta, pero Turull dio a entender que no es del agrado de los postconvergentes. «Si su opinión es apoyar más al PSOE que al independentismo, lo respetaremos, pero no lo compartimos», afirmó.
Enfrentados
Desde el ala socialista del Gobierno creen que las consideraciones de Feijóo han ayudado a «desdramatizar» la medida de gracia. El ministro de Transportes, Óscar Puente, interpretó que el PP «ha asumido que había una necesidad de reconciliación en Cataluña». Puente dijo desconocer cómo se encuentra la tramitación de la ley, aunque consideró que «sí que parece que hay voluntad de entendimiento». «Y sobre todo en un ambiente más distendido, porque hemos tenido que soportar una presión tremenda en torno a una cuestión que ahora descubrimos que también estaba en la agenda del PP», afirmó.