Diario de León

ERC recurre al agravio fiscal y se escuda en la militancia contra Illa

Aseguran que las bases no se fían ni del PSOE ni del PSC y exigen compromisos claros

El expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, en un acto en Francia.  DAVID BORRAT

El expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, en un acto en Francia. DAVID BORRAT

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Cristian Reino
Barcelona

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Las negociaciones entre el PSC y ERC para investir a Salvador Illa como presidente de la Generalitat se han intensificado y han llegado a su fase final, de acuerdo al plazo que fijaron los republicanos para que haya un pacto: el 31 de julio.

En el Parlament, la consigna que tienen todos los grupos es que nadie puede irse de vacaciones más allá de Cataluña. Las conversaciones están marcadas por las dificultades para encontrar un punto de consenso en materia de financiación, que es la reivindicación central que ha puesto sobre la mesa Esquerra.

También por lo que puedan decidir las bases republicanas, que tendrán la última palabra si hay acuerdo para investir a Illa, y también por la posición de Carles Puigdemont, que este sábado ha convocado a los suyos a un acto de partido en el sur de Francia y en el que se espera que rompa el silencio sobre sus planes de regreso y su estrategia para intentar reventar la investidura de Illa y su amenaza de retirar el apoyo al Gobierno central. Su retorno implicaría su detención inmediata.

No está claro todavía si volvería el mismo día de la investidura o antes de esta para condicionar aún más el pleno, la votación de ERC o incluso la consulta entre la militancia republicana. Los dirigentes de Junts están en alerta ante un posible regreso a principios de agosto.

En Esquerra ven posible el acuerdo en los próximos días, aunque al mismo tiempo aseguran que aún no están en ese punto de madurez. Llevan semanas diciendo blanco y negro a la vez, conscientes de su lío interno. Y juegan a la guerra de nervios con los socialistas, reuniéndose en paralelo con Junts. La secretaria general de ERC, Marta Rovira, y el secretario general de Junts, Jordi Turull, mantuvieron este viernes un encuentro, el día antes del acto de Puigdemont, que reiterará su voluntad de optar a la investidura, aunque su elección es imposible, pues necesitaría la abstención de los socialistas.

Al margen de intentar inquietar a los de Illa con la reunión con Turull, los republicanos pusieron este viernes toda la carne en el asador con la cuestión de la financiación propia y singular y presionaron a los socialistas con la amenaza que supone someter un posible acuerdo a la propia militancia republicana en un momento de guerra interna en que las bases tienen ganas de castigar a la dirección. Los críticos en Esquerra con la investidura de Illa se movilizaron este viernes en las redes con el reclamo de que no quieren a un «presidente del 155, ni en pintura». ERC lleva días advirtiendo de que si la propuesta de los socialistas en materia de financiación no es suculenta, las bases de ERC no la avalarán.

En Junts dicen que las bases no se fían del PSOE ni del PSC y que necesitan compromisos. Ven a su militancia indignada, no solo porque el partido se plantee investir a Illa sino por los problemas internos sumados a la polémica en torno a los carteles contra los Maragall, que surgieron del partido y que están haciendo de gasolina en medio del incendio. Es una forma de presionar.

Incertidumbre

Todavía no está claro si la vuelta de Puigdemont se haría el día de la investidura o antes
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