Muere un narco de 39 años en una acción similar a la que fue asesinado el agente leonés de la Guardia Civil en Barbate
El suceso se produce a pocas horas de cumplirse el primer año del crimen del guardia leonés David Pérez y de su compañero

Narcolancha retenida en aguas de Barbate, en una imagen de archivo, este verano.
Un dramático suceso ha tenido lugar este viernes en las aguas del sur de España, concretamente a unas 10 millas de la costa de Tarifa (Cádiz), en Barbate, cuando una persecución marítima ha terminado con el fallecimiento de un hombre de 39 años, vecino de Barbate y con antecedentes policiales.
Los hechos se desarrollaron entre las 13:00 y 14:00 horas, cuando una patrullera de la Guardia Civil detectó una embarcación recreativa que levantó sospechas por transportar presuntamente un cargamento de hachís. Durante la persecución, los ocupantes de la embarcación sospechosa hicieron caso omiso a las señales de alto y realizaron maniobras temerarias, llegando incluso a intentar embestir a la patrullera.
En un giro dramático de los acontecimientos, los tripulantes comenzaron a arrojar fardos por la borda y ejecutaron un cambio brusco de dirección que culminó en el fatal desenlace. La colisión resultante provocó la muerte de uno de los ocupantes y dejó herido a su acompañante, también residente en la localidad gaditana.
Este incidente cobra especial relevancia al producirse apenas 48 horas antes del primer aniversario de la tragedia de Barbate, donde dos agentes de la Guardia Civil, entre ellos el agente de origen leonés David Pérez, perdieron la vida en circunstancias similares. La coincidencia temporal ha generado una profunda conmoción en la zona, donde la lucha contra el narcotráfico continúa siendo una prioridad para las fuerzas de seguridad.
El suceso pone de manifiesto la peligrosidad de las persecuciones marítimas y la necesidad de reforzar las medidas de seguridad en el Estrecho de Gibraltar que tanto reivindican los sindictos.
Las autoridades españolas mantienen una vigilancia constante en estas aguas, consideradas uno de los principales puntos de entrada de sustancias ilegales en Europa.