El Gobierno ve ahora tambalearse la mayoría para aprobar la quita autonómica
PP y Sumar unen sus votos para infligir una doble derrota al PSOE en el Congreso por la ley del suelo

Es el sino de la legislatura. Cuando el Gobierno cree haber ganado algo de oxígeno para garantizarse un mínimo de estabilidad y empieza a fantasear con la idea de llevar al Congreso el proyecto de Presupuestos que debía haber presentado el pasado septiembre, la realidad (más a menudo, Junts) lo golpea. Un día después de dar a los socialistas la satisfacción de retirar sobre la bocina la proposición no de ley que instaba a Pedro Sánchez a someterse a una cuestión de confianza, los posconvergentes avisaron este martes de que su apoyo a la propuesta del Gobierno para condonar 17.000 millones de euros a Cataluña y algo más de 83.000 millones al conjunto de las comunidades autónomas no está garantizado. Y Compromís, formación inscrita en el grupo Sumar, tildó la fórmula propuesta por la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, de «burla a los valencianos», los más perjudicados por el sistema de financiación vigente.
La iniciativa del Gobierno parte de la promesa realizada a ERC en el pacto de investidura en relación a la deuda contraída durante la crisis financiera y, no en vano, fue el líder de esta formación, Oriol Junqueras, quien el lunes anunció exultante que la cuantía perdonada por el Estado a la Generalitat excederá finalmente el 20% (15.000 millones) consignados en su acuerdo. Es ese «pecado de origen» lo que, entre otras razones, predispuso desde el primer momento al PP en su contra. Pero el Ejecutivo está convencido de que su oferta es demasiado tentadora para las autonomías populares y este martes, víspera de la reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera, incrementó la presión para intentar doblarles el pulso y garantizar su viabilidad.
Los presidentes autonómicos del PP a los que mejor vendría la ayuda, además, alegan que lo que necesitan no es un parche sino resolver el problema de fondo y aunque no censuran la quita defienden que debe ir acompañada de la reforma del sistema pendiente. Solo estarían dispuestos a hacer una excepción con la deuda contraída por la Comunidad Valenciana como consecuencia de la dana. De momento, en la dirección del PP dan por seguro que sus comunidades se mantendrán unidas y votarán este miércoles en contra del alivio financiero en el CPFF convocado por Montero a las 16:00 horas. El Ejecutivo también asume que será así, pero no le preocupa. Su voto vale un 50% y con solo lograr el apoyo de una comunidad, como Cataluña, bastará para que la iniciativa siga su curso. Lo determinante es lo que ocurra cuando el asunto llegue al Congreso. Si nada cambia, la posición del primer partido de la oposición será decisiva.
Junts, en permanente competencia con ERC, elevó la apuesta, y exigió que se condone a Cataluña el «total» de la deuda con el Fondo de Liquidación Autonómica, creada por el Estado en 2012 para las comunidades que no podían salir a los mercados a financiarse, y que en este caso asciende a 73.000 millones de euros. Montero se mostró abierta al «diálogo» y tildó de «legítimo» que la formación de Carles Puigdemont tenga «aspiraciones de máximos».
Además, el Gobierno recibió este martes una doble derrota parlamentaria producto de la pinza entre el PP y Sumar. El partido que lidera Alberto Núñez Feijóo sumó sus votos a los del socio minoritario del Ejecutivo para tumbar, por un lado, la proposición para reformar la ley del suelo que pactaron el PNV y el PSOE después de que los socialistas retiraran una iniciativa similar el pasado mayo precisamente por falta de apoyos; y, por otro, para dejar solos a los socialistas en su rechazo a la toma en consideración de la propuesta de la formación de Yolanda Díaz a fin de otorgar la nacionalidad por carta de naturaleza a los saharauis que nacieron bajo la Administración española y a sus hijos —el resto de grupos votó sí excepto Vox, que se abstuvo-. Los populares, que registraron su propia propuesta de ley del suelo en el Senado a finales de enero y consideran «incompleta» la presentada este martes por los nacionalistas vascos, contribuyeron así a ahondar la división que existe entre el PSOE y Sumar en asuntos clave como la vivienda o la política exterior, solo dos semanas después del encontronazo entre Díaz y la Montero.