La jueza de la dana da el primer paso para imputar a Mazón por su «negligencia»
Considera que eludió su obligación de actuar en la emergencia "al estar pasivo durante cinco horas en un reservado"

Entidades sociales, cívicas y sindicales de la Comunitat Valenciana se concentran en las puertas de Les Corts Valencianes para reclamar cárcel para el expresident de la Generalitat Carlos Mazón por su gestión de la dana del 29 de octubre de 2024, en la que fallecieron 230 personas.
La jueza de la dana ha dado el primer paso para imputar al expresidente de la Generalitat Valenciana Carlos Mazón por su «pasividad negligente» en la gestión del 29-O. La magistrada ha elevado una exposición motivada a la Sala de lo Civil y Penal para que abran una causa contra el exdirigente del PP.
El escenario ofrece diferentes posibilidades. El alto tribunal deberá designar ahora un ponente para estudiar si existen suficientes indicios contra el aforado. Una respuesta afirmativa obligaría a plantear si el TSJ asume toda la causa o solo los hechos relativos al presidente. Parece poco probable que sea la segunda opción. Una respuesta desfavorable, en cambio, cuestionaría la investigación de la jueza. Queda, además, la incógnita de la Fiscalía. Al parecer, todavía no ha informado al respecto.
La exposición motivada, de 109 páginas, reclama al TSJ que investigue al expresidente por no estar al frente de la emergencia. La jueza sostiene que él, como máximo responsable de la Generalitat, era el encargado de coordinar y dirigir la respuesta a la dana. Esta vía, la de la misión de coordinar, es la que ya atribuyó en su momento la Audiencia. Del mismo modo, mantiene que tenía la condición de garante, la responsabilidad de proteger a los ciudadanos, un requisito del homicidio imprudente en su comisión por omisión.
La jueza apunta a Mazón por eludir la obligación de coordinar los diversos entes de la administración autonómica en una emergencia que siempre estuvo bajo la competencia de la Generalitat. «Diversas fuentes de conocimiento obligaban al presidente a actuar y convierten su permanencia, absolutamente pasiva, durante cerca de cinco horas en el reservado de un restaurante, en la prueba de una presunta grosera negligencia con un grave resultado mortal, 230 fallecidos, a los que han de sumarse los lesionados».
La instructora mantiene que su prolongada ausencia, con especial incidencia en la comida de El Ventorro desde las 15 horas hasta pasadas las 19 horas en el local, su minimización del riesgo con la intervención a los medios que efectuó la mañana de la dana, su falta de coordinación con otros departamentos de la Generalitat y la demora en la toma de decisiones contribuyeron a la magnitud de la tragedia. Una actuación más diligente, según su criterio, hubiera minimizado las pérdidas humanas frente a la inacción y las dudas que presidían el Cecopi, encabezado por la consellera.
El primer punto resulta el más destacado. La extensa sobremesa en el reservado del conocido restaurante, en pleno centro de Valencia. "Pasó cerca de cinco horas durante el momento álgido de la emergencia, desde aproximadamente las 14:30 hasta las 20:28". Esta última hora es la de la llegada al Cecopi. Durante este tiempo, "se mantuvo relativamente aislado y no participó activamente en la gestión de la crisis". En realidad, "desde el punto de vista de la Presidencia de la Generalitat de facto la emergencia se detuvo en el mismo momento en que se entró en el reservado en el restaurante" Incide con dureza en este punto, la extensa sobremesa. Y en otro factor para apuntalar la aparente desidia: cómo las comunicaciones que se produjeron por teléfono "fueron sorprendentemente exiguas en cuanto a su duración y se produjeron en un espacio, el reservado de un restaurante, que difícilmente puede estimarse el lugar donde se pueden dar órdenes, instrucciones, manejar información, recibir asesoramiento o apoyo técnico". Aquella estancia "no es ni la sede de un despacho oficial ni un lugar de gestión de una emergencia." La respuesta que dio Mazón en la Comisión del Congreso de que no atendió alguna llamada porque llevaba el móvil en la mochila genera este comentario: "¿Cómo se puede pretender coordinar, dar instrucciones cuando el instrumento para comunicarse no está a mano?".
La magistrada pone en duda la versión de la periodista Maribel Vilaplana de que no escuchó nada sobre la dana. Aunque abre la puerta a otra posibilidad, que Mazón buscara deliberadamente que su acompañante no conociera lo que estaba ocurriendo en el exterior.
La jueza ha dudado siempre de las versiones que le han ofrecido los testigos alrededor del expresidente. Ocurrió con Maribel Vilaplana, por ejemplo, la periodista que comió durante cuatro horas con Mazón en El Ventorro. Sucedió lo mismo, si cabe con mayor intensidad, con las comparecencias de José Manuel Cuenca, el número 2 de Mazón. Los testimonios de los escoltas y del chófer del expresidente no han aclarado el relato cronológico.
Una sobremesa "interminable" "No se puede banalizar la permanencia en el restaurante, en una sobremesa interminable, mientras la población sufría los desbordamientos, y ya habían padecido un auténtico infierno", prosigue el auto. La jueza subraya que las horas "más críticas y mortales se produjeron durante su estancia en el reservado y su viaje a la Eliana." La exposición motivada insiste en otra de las cuestiones planteadas a lo largo de la instrucción, como la tardía convocatoria del Cecopi cuando la situación era grave desde primera hora y la falta de coordinación entre las diferentes consellerias de la Generalitat, especialmente en lo que respecta a la protección de personas vulnerables (como usuarios de teleasistencia) y a la suspensión de clases. La Universitat se había adelantado y suspendió toda la actividad desde el día anterior.
Otro de los apartados analizados es la eventual intervención del presidente en el envío del ES-Alert, el SMS masivo que se planteó con seguridad a las 18.15 horas, pero no se envió hasta las 20.11 horas. La jueza cree que Mazón participó en esa gestión por los mensajes que José Manuel Cuenca envió a la consellera Pradas. "La posición de Cuenca y su especial relación con el president convierte sus mensajes en órdenes". De hecho, la propia consellera así lo manifestó en su careo con el número 2 de Presidencia respecto a aquella comunicación: "Salo, de confinar nada". Y, además, carecería de sentido la actuación de Cuenca, "esa insistencia en el control de la emergencia que solo puede responder de forma lógica a que obedeciera instrucciones de su superior".
La decisión de la exposición motivada resulta, en este momento, inesperada. En primer lugar, porque todavía faltan testigos del entorno del expresidente por declarar en esta primera pieza. Lo iban a hacer este miércoles y el próximo viernes. Pero también se da otro factor. En todas las declaraciones, algunas defensas habían censurado la posible nulidad al investigar a una persona que es aforada. Quizá este hecho haya desencadenado los acontecimientos.
La instructora también arrastra unas diligencias informativas del Poder Judicial donde se analiza si su marido, juez de otro juzgado en Valencia, intervino en las diligencias. Este proceso está pendiente de la decisión del magistrado promotor de la Acción Disciplinaria.
Mazón no ha querido comparecer hasta la fecha en la causa pese a las invitaciones de la jueza. Una posibilidad que le hubiera permitido recurrir buena parte de las diligencias que durante los últimos cuatro meses han constituido el cerco judicial al expresidente que han terminado con la exposición de este martes.