Acuerdo de paz en Más Madrid
La ministra Mónica García encabezará la lista por la comunidad y Emilio Delgado al Congreso

Emilio Delgado en una intervención en el pleno de la Asamblea de Madrid.
La paz llega a Más Madrid tras el encontronazo entre Mónica García y Emilio Delgado por encabezar la candidatura a la comunidad. Ambas partes han pactado concurrir juntas a las primarias que celebrará la formación entre los meses de junio y julio. La ministra de Sanidad, como ya tenía previsto, encabezará la candidatura a la comunidad mientras que el portavoz adjunto en la Asamblea madrileña tendrá un puesto de salida en las generales para optar a un escaño en el Congreso. En segundo lugar de la plancha autonómica quedará encuadrada la actual portavoz, Manuela Bergerot.
El propio Delgado se ha mostrado en sus redes sociales «satisfecho» de haber alcanzado el acuerdo y «con muchas ganas de representar a los madrileños y al resto de españoles en el Congreso de los Diputados». «Vamos a ello», ha escrito.
La formación madrileña salda así una de sus mayores crisis en los últimos años, que amenazaba incluso con zarandear el proceso de unidad en las izquierdas. El acuerdo ha llegado después de que ambas partes volvieran a sentarse la semana del 2 de mayo y bajara la intensidad del choque que se abrió tras la III Verbena del partido en la que Mónica García anunciaba que quería volver a ser candidata a la Presidencia regional en 2027, una posibilidad que también barajaba Delgado desde hace más de un año.
Consideran desde Más Madrid que esta lista de unidad ha hecho salir al partido «fortalecido» tras haberse «demostrado en la negociación» que en la formación regionalista «cabe todo el mundo». «Estamos listos para pelear la Presidencia de la Comunidad de Madrid y revalidar el gobierno de coalición», han apostillado.
El acuerdo fija la mirada también en la política nacional y sitúa a tres nombres como «referentes» en una hipotética lista al Congreso de los Diputados —Más Madrid concurrió en 2023 bajo la coalición Sumar-. Se trata de la actual diputada en la Cámara Baja Tesh Sidi, el portavoz adjunto en el Ayuntamiento de Madrid, Eduardo Rubiño, y el propio Delgado.
La discrepancia entre García y Delgado había llegado poner en cuestión el sistema de primarias. La ministra de Sanidad defendía, como señala el documento aprobado en 2025, que fueran los militantes los únicos que puedan votar en estas elecciones internas.
En aquel Congreso se decidió no exigir cuotas a los afiliados, que, por contra, tenían que formar parte de la vida activa de la organización y participan regularmente en los actos de la misma para adquirir tal condición. Sin embargo, los afines a Delgado eran partidarios de ampliar el censo electoral y que fueran todos los inscritos —basta registrarse como tal en la web-, como había sucedido hasta entonces, los que puedan introducir su papeleta en las urnas.
Se cierra con este acuerdo la crisis que estallaba a final de abril, cuando lo que era una tensión soterrada dentro de la organización saltaba a los medios tras un encontronazo entre Delgado y García en un programa de televisión, estando él presencialmente y ella en conexión desde el Ministerio.
En este cruce, Delgado apelaba a quiénes serían electores en el proceso de primarias, apostando porque fueran todos los simpatizantes, mientras que García reclamaba que fueran los militantes. Esta diferencia entre militantes y simpatizantes se aprobó en los Estatutos de la formación refrendados en 2025. Para tener la militancia es requisito imprescindible haber participado en tres actividades reconocidas en el último año.
Los militantes tendrán derecho a voto en todos los procesos de primarias, mientras que los simpatizantes tendrán derecho a voto solo en las primarias para los municipios que tengan más de 500.000 habitantes o las asambleas en las que participen más de 50 personas. Esto implica que las autonómicas estarían reservadas para los primeros, según varios reglamentos.
Frente a esta limitación, Delgado apostaba por arrancar con un «enorme movimiento democrático que ilusione, que desborde y que sea lo más participativo posible». Es por ello que trasladaba que le gustaría «que pudiera seguir votando en Más Madrid toda la gente que ha venido haciéndolo con normalidad durante todos estos años y que no se le limitara a nadie el derecho al voto». Planteaba, veladamente, que no fueran solo los militantes. Frente a ello, García sacaba pecho de la «mejor militancia» que es la que «se recorre los municipios, los barrios, lo que pone mesas, las que va a los puerta a puerta, las que organizaron una verbena en la que acudieron miles de personas».