"No nos vamos sin el perro"
Los evacuados en la zona del incendio en Almería quieren regresar a por sus animales domésticos
Cruz Roja ha movilizado sus recursos de respuesta inmediata para atender a la población afectada por el grave incendio forestal declarado en Los Gallardos, en Almería, instalando un albergue provisional con medio centenar de camas en el municipio.
Las camas del polideportivo de Garrucha, habilitado para acoger a los desalojados por el incendio de Los Gallardos (Almería), empezaban a recogerse ayer mientras quienes tuvieron que abandonar sus casas, ya reubicados en hoteles, continúan sin saber cuándo podrán regresar: «No nos vamos sin el perro», cuenta Marina, una de las afectadas.
A esta catalana, que había alquilado una vivienda en Bédar para pasar las vacaciones con su pareja y sus dos hijas pequeñas, el incendio le sorprendió el jueves fuera del alojamiento. Cuando intentaron regresar para recoger a su mascota, la Guardia Civil ya había cortado los accesos. Desde entonces esperan poder volver: «Tenemos la esperanza de que la casa no se haya quemado y el perro esté bien», comenta.
Organizaciones de protección animal, en coordinación con la Guardia Civil, han desplegado un operativo logístico para rescatar, atender y reubicar a los animales afectados por el incendio a la espera de que las autoridades permitan el acceso a la zona calcinada. La Guardia Civil ha emitido un llamamiento solicitando la colaboración ciudadana para localizar a mascotas desorientadas, derivando la gestión centralizada a la protectora Furia.
La inquietud también acompaña a Penelope, una vecina de origen británico que veranea con su marido desde hace catorce años en la aldea de Los Pinos, una de las primeras zonas afectadas por este fuego en el que han fallecido al menos doce personas. Sentada en una de las sillas habilitadas en el polideportivo, cuenta que la Policía Local les dio apenas «tres minutos» para preparar la evacuación.
«Estaba en casa, tomando té, cuando comenzaron a escuchar los altavoces y a ver pasar a los agentes. Poco después, una vecina les advirtió: Tienen tres minutos para salir»», relata. Desde entonces no sabe cuál es el estado de su vivienda. «No sabemos qué le ha pasado. No sabemos si se ha quemado o no», afirma esta mujer, que durmió la primera noche en el coche y ahora en la casa de un vecino. Psicólogos y médicos atienden a algunos de los 1.450 evacuados, que continúan a la espera de regresar a sus hogares y, en algunos casos, reencontrarse con las mascotas que tuvieron que dejar atrás.