Diario de León

Una «Marcha Verde blanda» camuflada de crisis migratoria

Seguridad Nacional señaló en abril que la contención en Ceuta y Melilla dependía de las fuerzas de Rabat

Autobuses de Marruecos para el retorno de las personas que asaltaron Ceuta.

Autobuses de Marruecos para el retorno de las personas que asaltaron Ceuta.EFE/EPA/JALAL MORCHIDI

Publicado por
Melchor Sáiz-Pardo
Madrid 

Creado:

Actualizado:

«No ha sido una crisis migratoria. Esto tiene mucho más que ver con una suerte de Marcha Verde blanda». Los responsables de los servicios de información en Ceuta no tienen la menor duda de que la situación extrema afrontada los últimos días, con la entrada ilegal de entre 50.000 y 60.000 personas, trasciende el desafío migratorio propiamente dicho y responde, según estas fuentes, a una operación de presión política sobre España para «explorar sus límites».

Y ello a pesar de que el presidente Pedro Sánchez y el Ministerio del Interior hayan exonerado de toda responsabilidad al reino de Mohamen VI del «ataque a la integridad territorial» de España y hayan cargado las culpas sobre las mafias dedicadas al tráfico de seres humanos, a las que han señalado por instrumentalizar a los migrantes con la sentencia del Tribunal Supremo español que veta las devoluciones «en caliente» cuando los extranjeros entran a nado; es decir, sin barreras físicas en el mar. Una tesis que hasta las organizaciones humanitarias rechazan.

Según coinciden todas las fuentes consultadas, una oleada semejante, concentrada en apenas 48 horas, desborda su atribución a un movimiento migratorio clandestino convencional y apunta mucho más a una «ofensiva híbrida» de carácter geopolítico. Lo ocurrido en El Tarajal reproduce el patrón observado en anteriores crisis diplomáticas con Marruecos, constatan los responsables de las fuerzas policiales consultados por este periódico.

Se trata de una «demostración de fuerza» de Rabat mediante la apertura deliberada de la frontera española, sostienen los responsables de la seguridad del Estado, mientras la versión oficial evita a toda costa señalar siquiera de soslayo el protagonismo, por acción o por omisión, del régimen de Mohamed VI. El perfil de quienes entraron a territorio ceutí ofrece la primera pista. La inmensa mayoría eran marroquíes de Castillejos y, en menor medida, de Tetuán o de Tánger. Solo entre el 1% y el 2% serían subsaharianos, según los cálculos 'in situ' de los efectivos de las fuerzas de seguridad.

Entre el miércoles y el viernes cruzaron hombres, mujeres, familias, niños e, incluso, personas mayores. Pero sin un solo bulto como equipaje. No fueron las columnas de jóvenes subsaharianos listos para un arriesgado asalto a las vallas, jugándose a una carta el desenlace de un viaje de meses por África. Según los informes de las fuerzas de seguridad consultadas, los asaltantes eran en su casi en su totalidad residentes de la «propia región Tánger-Tetuán-Alhucemas»; concretamente de la prefectura de M'Diq-Fnideq que circunda Ceuta. Habían llegado a la frontera el miércoles, la víspera del patriótico puente por la Fiesta del Trono del 30 de julio, por sus propios medios o en camiones y autobuses.

La prueba más visible de que la inmigración no ha sido el detonante de esta crisis sin parangón llegó el viernes (cuya mañana no es laborable en Marruecos) tras el fin de los dos días festivos. Centenares y después miles de personas comenzaron a volver voluntariamente por el mismo lugar por el que habían entrado, a un ritmo que, en algunos momentos, superó las 150 personas por minuto. Solo unos centenares de personas de la avalancha que asaltó el perímetro seguían este sábado por la tarde en Ceuta, una vez que más de 48.300 personas habían regresado el día anterior y en menos de diez horas.

La tesis del Gobierno que culpa a las mafias es descartada incluso por las oenegés

tracking