El Gobierno deja sola a Robles en su pulso con Marlaska por las alertas del CNI
Torres blinda al ministro del Interior y valida la tesis de que actuaron a ciegas ante el asalto
Multitud de migrantes aguardan para acceder al centro provisional.
La grieta interna en el Consejo de Ministros se ha tornado en fosa. La gestión de la crisis en Ceuta ha terminado por dinamitar los puentes entre el Ministerio de Defensa y el resto del Gobierno socialista. Margarita Robles, acostumbrada a marcar un perfil propio y autónomo que a menudo roza la disidencia con la línea oficial de Moncloa, se encuentra hoy más aislada que nunca. El último y definitivo golpe le llegó este miércoles desde el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática, pilotado por Ángel Víctor Torres, quien ha cerrado filas de manera pública y contundente en torno a Fernando Grande-Marlaska validando la tesis de que el Gobierno actuó a ciegas ante las dimensiones del asalto. El recién designado como mando único ante la emergencia de Ceuta defiende la falta de avisos previos ante el asalto a la frontera que ha dejado a la ciudad autónoma sumida en el colapso total. En declaraciones a la Ser, Torres reconoció que «cada día se reporta la situación» de la ciudad autónoma y, si bien se había confirmado aumento de las entradas de unos mil inmigrantes por día en las jornadas previas al asalto, «en ningún caso hubo una comunicación de que íbamos a tener una llegada de miles de personas». Un revés en toda regla a su compañera de Defensa, quien la víspera, en su comparecencia en el Congreso, sostuvo con firmeza que el CNI cumplió escrupulosamente con sus funciones, emitiendo los informes de seguridad correspondientes en tiempo y forma. Según Robles, los agentes destinados en el enclave africano sí detectaron los movimientos y advirtieron con antelación, concretamente el día previo, de la convocatoria organizada en redes sociales para acceder a nado masivamente. Añadió que dicha información estratégica fue compartida y analizada en tiempo real con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y con la propia Delegación del Gobierno en Ceuta. Casi en paralelo, Grande-Marlaska negó categóricamente desde la Moncloa haber recibido «ningún informe» previo de inteligencia que permitiera prever una crisis de tales dimensiones y que, de haber existido un documento de tal magnitud, se habría elevado de inmediato a las más altas instancias del Estado, una postura que el delegado en la ciudad autónoma secundó al desmentir a la ministra negando igualmente haber recibido «informe alguno». Robles matizó que en el ámbito de la inteligencia «no hace falta muchas veces ir a informes manuscritos», sugiriendo que los avisos se transmitieron por canales verbales o notas secretas.
El PP arremetió con dureza contra el Ejecutivo exigiendo la dimisión inmediata de Robles, acusándola de «servilismo» hacia el presidente Pedro Sánchez y de desproteger la seguridad fronteriza española. Para arrojar luz sobre los avisos reales emitidos por la inteligencia española, los populares plantearon incluso la idoneidad de realizar un careo entre los dos ministros. Torres, que cuenta con el aval explícito del jefe del Ejecutivo, reiteró este martes que si el Gobierno hubiera «tenido constancia» del advenimiento de una avalancha como la que se produjo en la ciudad autónoma «la actuación tendría que haber sido otra». El ministro, con una dilatada experiencia en la gestión de crisis migratorias complejas de su etapa como presidente de Canarias, insiste en que la situación de Ceuta requiere diplomacia, equilibrio presupuestario en las comunidades y una gestión integral que en ningún caso pase por discursos inflamados que puedan comprometer las delicadas relaciones con Rabat. Para el presidente de Castilla La Mancha, otro verso suelto dentro del PSOE, el mando único hubiera debido estar mucho antes de haber sido al final de las vacaciones. «Es triste llegar a esta conclusión», afirmó, antes de exigir que el Ejecutivo central «cumpla con la palabra que ha dado» y «devuelva a todos los que han entrado ilegalmente». Lo contrario, dijo, «sería tanto como provocar nuevas invasiones». Con el Gobierno «a palos», el PP no rebaja la presión sobre la inacción de sus miembros a los que ve «sometidos a Marruecos». «Por eso no hicieron nada», incidió la portavoz parlamentaria Ester Muñoz muy crítica con la «indolencia» del Ejecutivo con que se estén acusando los unos a los otros de mentir cuando la situación en el enclave africano está cada vez más tensa.