El Gobierno eleva el tono con Marruecos y habla ya de una nueva "relación bilateral"
Las persistentes reclamaciones de Rabat fuerzan a Pedro Sánchez a modular su postura

Un grupo de invasores observan una manifestación de ceutíes.
Hasta tres han sido las veces que el Gobierno de Marruecos ha reclamado como suyas las ciudades de Ceuta y Melilla tras la entrada masiva de forma ilegal de más de 70.000 personas en Ceuta que provenían de su territorio. En cuestión de un mes. Un hecho que ha provocado que el Ejecutivo de Pedro Sánchez haya empezado a recalibrar su posición frente a Rabat, y proyectar mayor contundencia en sus respuestas. "Ni se ha hablado, ni se habla, ni se hablará nunca sobre la integridad territorial de España con Marruecos. Esas declaraciones de ministros marroquíes degradan nuestra relación bilateral y fueron el motivo por el que se convocó oficial y formalmente a la embajadora de Marruecos en España el pasado 21 de agosto", transmiten desde el departamento dirigido por José Manuel Albares.
Lo hacen después de que el presidente del Gobierno desvelase, en su comparecencia del último jueves en el Congreso, que se llegó a convocar a la embajadora del país africano —a pesar de que la reunión fue finalmente con el encargado de Negocios para trasladarle su rechazo a las declaraciones de ministros marroquíes. «Ceuta y Melilla son España y lo serán siempre", zanjan desde Exteriores. El tono que muestra el Gobierno con estas palabras supone un antes y un después a la hora de dirigirse a Marruecos desde que estalló la crisis migratoria los días 30 y 31 de julio, ya que las repetidas reivindicaciones que se han hecho desde el Ejecutivo africano sobre Ceuta y Melilla han terminado complicando la contemporización que ha tratado de desplegar Moncloa tras la avalancha de personas sobre las playas ceutíes. Las primeras declaraciones dirigidas en esta línea se llevaron a cabo pocos días después de los hechos, y fueron entonadas por el ministro de Justicia, Abdelatif Ouahbi. «Son nuestras tierras", proclamó con rotundidad, al tiempo que indicó que hay marroquíes en las ciudades autónomas del continente africano y que desde Rabat tienen «paciencia» para abordar la cuestión con España. Otro miembro del Gobierno marroquí, el titular de Asuntos Religiosos, Ahmed Toufiq, insistió en las reclamaciones soberanistas sobre Ceuta y Melilla hace una semana delante del rey Mohamed VI. Evocó a la «lucha sagrada para liberar las ciudades ocupadas». Y la tercera y última reivindicación, hasta la fecha, fue horas después de que Sánchez marcara como «línea roja» en la relación con Marruecos el debate sobre la integridad territorial de España. «Nosotros lo decimos con toda franqueza: España es un socio esencial para nosotros, pero no retrocederemos ni un solo palmo de nuestro territorio nacional", defendió el ministro Baraka, haciendo oídos sordos a la advertencia lanzada por el jefe del Ejecutivo español desde la tribuna del Congreso.
Lo cierto es que el presidente del Gobierno ya moduló su postura frente al régimen alauí el jueves en la Cámara Baja. No sólo por las mencionadas reclamaciones soberanistas que se lanzan reiteradamente desde Marruecos, sino también por los diversos informes de Inteligencia que empiezan a apuntar a que el país vecino puede estar involucrado en la oleada de personas que se precipitó sobre Ceuta de manera ilegal. Sin ir más lejos, el comienzo de su intervención fue toda una declaración de intenciones, cuando rememoró la fundición de los leones que custodian la entrada del Congreso, desde 1872, con el bronce de los cañones capturados por el general Leopoldo O'Donell a las tropas rifeñas-marroquíes en la batalla de Wad-Ras, en la Guerra de África de 1859 y 1860, que enfrentó a España con el sultanato de Marruecos. A pesar de que el presidente volvió a exculpar al régimen alauí de lo sucedido en Ceuta a finales de julio, por no constarle al Gobierno «pruebas» ni «evidencias sólidas» de que las autoridades marroquíes estuvieran detrás de lo ocurrido, sí que trató de sacudirse las acusaciones de sumisión hacia Marruecos que escuchó durante toda la sesión, tanto por parte de la oposición como de sus socios. «Si se demuestran responsabilidades de Marruecos, se actuará con contundencia", aseguró Sánchez. El jefe del Ejecutivo también pasó de resaltar la colaboración de las autoridades marroquíes en las labores de retorno de inmigrantes, a admitir que era necesario «revisar los mecanismos de coordinación y alerta».