Diario de León

OPINIÓN Julia Navarro

El PP desconcentrado

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Mientras el presidente Aznar riñe a los ciudadanos que no están de acuerdo con él y se atreven a decirlo, el líder de la oposición, José Luis Rodríguez Zapatero se dedica a anunciar proyectos de marcado carácter social para cuando gobierne el PSOE. Rodríguez Zapatero, el político impasible, no se distrae ante los envites del presidente de Gobierno por más que éste haya calificado de «agitadores del resentimiento» se supone que a quienes no coinciden con él, amén de señalar a «los que ladran su rencor por las esquinas». Zapatero, no entra a los trapos de Aznar, primero porque su estilo personal y político no tiene nada que ver con el del presidente. El líder socialista es incapaz de insultar a nadie, y mucho menos de perseguir con saña a quienes no piensan como él. En segundo lugar Zapatero es capaz de ponerse en la piel de los españolitos de a pie y es consciente de España vive una evidente crisis económica, y hoy los ciudadanos están, estamos, preocupados, porque no nos llega el sueldo a fin de mes, porque vemos que los jóvenes no pueden acceder a comprar una vivienda, porque las prestaciones sociales cada vez son menos, porque hay ancianos que mueren sin atención, porque faltan guarderías, porque cada vez hay más inseguridad en las calles, porque el empleo es cada vez más precario, etc., etc., etc. Por eso, el secretario general del PSOE está haciendo hincapié en ofrecer soluciones a los problemas que tiene nuestra sociedad, y así mientras Aznar se enfada, Zapatero aparece alineado con la gente. Los dioses ciegan a los hombres que quieren perder, y desde hace un tiempo el presidente no se destaca por acertar. No habla como un político centrista, y las decisiones que toma tampoco son un modelo de política centrista. Además, hay un alejamiento claro de los gobernantes del PP con respecto a la sociedad, por más que Aznar regañe a los ciudadanos que ven que las cosas no van bien y critican al Gobierno. Nunca como ahora han sido tan evidentes las diferencias entre Aznar y Zapatero. Antes el presidente hacía un esfuerzo por guardar las formas. Ahora parece que ni lo intenta, y hay que decirlo claro y alto: sus descalificaciones y exabruptos de este fin de semana en Galicia no son de recibo, desde luego no son de un político centrista, acaso porque de verdad de verdad no lo es. El Gobierno está más descentrado que nunca: a la vista está.

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