«Las opiniones del Papa, contrarias a la guerra contra Irak, son vinculantes» José Bono (presidente de Castilla-La Mancha)
mación, fuentes del gobierno aseguraron que sus tropas tienen rodeados a los estadounidenses al oeste del aeropuerto y pronto terminarán con las tropas. Sin embargo, ese viaje prometido a la prensa internacional no llegó a realizarse. Los cadáveres de los soldados iraquíes tendidos sobre el asfalto aparecían a un lado y otro de la calle en los barrios periféricos, donde la incursión de una columna de blindados norteamericanos provocó el enfrentamiento con la defensa iraquí. El balance es de un millar de guardias republicanos muertos durante la primera toma de contacto de los aliados con la ciudad. Los rumores de que los estadounidenses han penetrado en el casco urbano fueron contrarrestados de inmediato por el Ministerio de Información. En el sector de Dora Yarmuk, al sudoeste de Bagdad, sus habitantes huían tras haber soportado durante la noche los combates en las inmediaciones de sus casas. El régimen trató de llamar al orden a sus súbditos. Para ello, el ministro de Información, Mohamed Said al Sahhaf, leyó en la televisión nacional un mensaje de Sadam Huseín, en el que llamó a sus tropas a «intensificar el número de ataques fuera de Bagdad». El dictador les animó a «golpear al enemigo, aumentar la violencia de los ataques», a la vez que les informó que la alianza «concentró todas sus fuerzas» en la ciudad, lo que «debilita su poder en otras regiones de Irak». «Ahora tenéis que debilitarlo, profundizar en sus heridas y privarle de lo que ya tiene». La calma al oeste del Tigris, donde se encuentran los edificios oficiales, fue rota a primeras horas por la explosión de un misil, mientras que en el horizonte se alzaban las llamaradas que parecían dar más calor a la tórrida temperatura que se registró durante la ciudad en la jornada. Los bombardeos aliados de primeras horas de la mañana alcanzaron objetivos muy próximos al hotel Palestina, cuartel general de parte de la prensa extranjera. El Ejército iraquí desplegó por primera vez carros blindados y piezas de artillería en las calles. Los propietarios de los pocos comercios que abrieron iban armados con una pistola al cinto y kalashnikov. Otros habitantes esperaban en su casa el desenlace de la guerra. Algunos comenzaron a levantar más barricadas que por primera vez fueron emplazadas en medio del asfalto de las avenidas y no como hasta ahora en las calzadas. Son aún sólo los prolegómenos de la batalla de Bagdad, en el decimoséptimo día de guerra.