Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

El camión llega a toda velocidad, tocando la bocina, haciendo saltar las piedras del camino y con un peshmerga en lo alto de la caja haciendo señas a todo el mundo para que se aparte. Traen un herido grave por fuego de mortero. Es la primera señal de que las cosas se están poniendo feas en el frente. Nos acercamos todo lo que podemos, hasta una colina que el viernes fue fuertemente atacada por los iraquÝes con mortero. Ahora los boinas verdes de Estados Unidos conducen desde aquí el más intenso bombardeo visto hasta el momento sobre las tropas de Sadam. Miran por sus prismáticos especiales y le indican al avión las coordenadas del lugar donde hay que soltar la carga. Bombas y más bombas. Ya no tiran una cada vez, ahora ya barren posiciones enteras con una sucesión de explosiones, como si fueran ametralladoras gigantes. Buscan facilitar el avance de los peshmergas kurdos sobre el puente de Hassan Sha, un paso estratégico en la ruta hacia Mosul. El viernes lo habían tomado, pero las cosas han cambiado en las últimas horas. «Hemos perdido el puente. Ahora lo controlan los iraquíes», dice Sharim, un peshmerga de 20 años. Explica que han iniciado la retirada por orden de sus comandantes, porque estaban siendo sometidos a un fuerte fuego de mortero. Lo que ha pasado en realidad es que los iraquíes, después de su repliegue del viernes, volvieron a la noche con tres tanques para recuperar lo que era suyo. Y tres tanques ya son muchos para unos guerrilleros que cuentan con poco más que sus fusiles. La lucha ahora es la peor de los últimos días, con los iraquíes a pie de puente y los peshmergas aguantando el tipo unos metros más atrás. «Lárguense de aquí. No queremos periodistas. Y no nos jodáis más que hemos tenido un mal día». El boina verde norteamericano baja la colina a toda prisa, gritando y con muy mala leche. Lleva uniforme de camuflaje, gafas de sol y una kefia kurda. «Aquí la gente está muriendo», dice. Lo habíamos visto en días anteriores y nunca dijo nada. Está afectado por lo que ha pasado hace unos pocos minutos. Los peshmergas han traído a un guerrillero herido por mortero. Estaba agonizando. Los boinas verdes lo han operado en plena calle. Le han abierto el cuello con un bisturí y le han metido un tubo de plástico para ver si lo podían salvar. Ha sido en vano. Sobre el asfalto todavía se puede ver la sangre fresca. Unos metros más allá hay una bolsa amarilla que le ha servido a alguien para limpiarse las manos después de la operación.

Cargando contenidos...