Maravall rechazará el trasvase si preside la Generalitat
Miles de catalanes se manifestaron contra el Plan Hidrológico
Alrededor de 100.000 personas, según el Ayuntamiento de Barcelona, 300.000 según la organización y 15.000 según la Delegación del Gobierno en Catalunya, se manifestaron en las calles de la

Los manifestantes pidieron una nueva cultura del agua
El actor Joel Joan leyó un manifiesto en la plaza de la Catedral de Barcelona en el que instó a las administraciones «a apostar por un uso racional del agua y no por ningún trasvase, sea el del Ebro o el del Roine» y que resumió con la proclama «No a un gobierno trasvasista». En la marcha participaron colectivos como las plataformas Aturem la guerra y Nunca máis y los sindicatos de CC. OO. y UGT, además de las formaciones políticas del PSC, ERC e ICV. El presidente del PSC, Pasqual Maragall, explicó que la de ayer fue una «manifestación del pueblo contra los que ignoran lo más elemental: el respeto por la tierra y por el medio» y aseguró que «si salgo elegido presidente de la Generalitar no habrá trasvase del Ebro». Maragall comentó que «el problema del Ebro no sólo es un problema de agua, sino de dignidad de un territorio que se ha olvidado, que está lejos del centro, de Madrid, y de Barcelona y está reclamando su supervivencia». Barbaridad Por su parte, el secretario general de ERC, Josep Lluis Carod Rovira, afirmó que el trasvase del Ebro es «una auténtica barbaridad que perjudica a Catalunya porque perjudica a una parte importante de su territorio». El líder de ICV, Joan Saura, también se sumó al rechazo contra el PHN e indicó que «la gente está en contra del trasvase y la comunidad científica también está en contra», por lo que afronta la oposición al Plan Hidrológico Nacional «con más optimismo». Saura añadió que se trata de un plan «que va en contra de las directivas europeas y que no está teniendo financiación por parte de la Unión Europea». El portavoz de la Plataforma para la Defensa del Ebro, Manolo Tomás, aseguró que el objetivo de esta movilización, que será la última antes de las elecciones municipales, es que «el futuro Gobierno catalán paralice la interconexión de cuencas entre el Ebro y Barcelona, y el canal Xerta-Senia» ya que son «infraestucturas básicas para el trasvase que paralizarían todo el PHN». Tomás abogó por «discutir propuestas de nueva cultura del agua» y «una gestión diferente sin trasvases», así como abrir un diálogo con Almería, Valencia y Murcia, zonas favorecidas por el plan. Aún así, aseguró que «no se acabará la lucha hasta que no se acabe el trasvase».