MATÍAS LLORENTE (UGAL-UPA) OSCAR HERRERO (COAG) GERARDO GARCÍA MACHADO (UCALE) MARINO FERNÁNDEZ (ASAJA)
«León sale beneficiada» «No nos alegramos del mal ajeno» «¿Quién le pone el cascabel al Rato?» «Un 33% más de remolacha»
El secretario general de la Unión de Ganaderos y Agricultores de León -organización agraria provincial asociada con la Unión de Pequeños Agricultores-, Matías Llorente, aseguró ayer a este periódico que «aunque a los de Benavente y Monzón les va a resultar muy lesivo el cierre de sus azucareras, León sale muy beneficiada de esta medida». Llorente recordó que el mercado del azúcar «es muy competitivo» y que, «por tanto, si no tenemos unas fábricas con alta tecnología no podríamos competir en Europa. La decisión tomada por Azucarera Ebro implica que quede una fábrica azucarera en León, la de La Bañeza, con lo que se garantiza el cultivo de remolacha en la provincia». Además recordó que con el cierre de Benavente, «le espera un gran futuro industrial a la fábrica bañezana». El secretario técnico de Coag en León, Óscar Herrero, acusa a las demás organizaciones agrarias de «haber entrado en el juego provinciano de alegrarnos del mal ajeno», en este caso del de Benavente y Monzón. Herrero, contrario a cualquier cierre, asegura que su sindicato exige «lo mismo que en 1998, cuando se cerró Veguellina. Es decir, inversiones en el punto de recepción de La Bañeza y en el laboratorio de pago por riqueza». La Coag acusa a UPA y Asaja de haber firmado «un cheque en blanco a Ebro cuando se cerró Veguellina», postura que, según Herrero, mantendrán con los cierres de Monzón y Benavente, y añade que «la Administración, al gestionar el cupo de remolacha, tiene algo más que decir que ésta es una empresa privada y lavarse las manos». El presidente de la Unión de Campesinos Leoneses, Gerrdo García Machado, no cree que La Bañeza incremente su cupo de remolacha gracias al cierre de Monzón y Benavente y sus pronósticos son pesismistas: «Partimos de que no deseamos el cierre de ninguna fábrica, pero sila empresa quiere cerrar Monzón y Benavente no hay quien se lo impida, aunque las que queden en Castilla y León tendrán que ser factorías perennes». Para García Machado, Ebro «tiene el plácet del Gobierno para actuar y la cuestión es quién le pone el cascabel al Rato». En su opinión «aunque La Bañeza puede moler toda la remolacha de la provincia, no está salvada. En Veguellina prometieron una planta de bioetanol y al final, como anuncié en su día, no pusieron ni una fábrica de rabos de boina». El presidente de Asaja de León, Marino Fernández, indicó a Efe que el cierre de las azucareras de Benavente y Monzón beneficiaría a la de La Bañeza, que consolidaría su actividad, al recibir un 33% más de remolacha procedente de la factoría zamorana. Fernández explicó que el cese de actividad de la fábrica de Benavente conllevaría un aumento de la recepción de remolacha en la factoría de La Bañeza, donde irían a parar 150.000 toneladas de remolacha al año, procedentes de las 350.000 que recogía hasta ahora Benavente. Fernández dejó clara la postura contraria de su organización a los cierres, porque «es malo para la zona donde se cierran», y cifró en dieciocho millones de euros la construcción del punto cero de recepción en La Bañeza.