Primero asilo y ahora museo

Vista exterior de lo que queda del monasterio de Mansilla
Durante años el viejo convento de San Agustín sirvió para que los partidos políticos mantuvieran abierto un ácido debate en Mansilla de las Mulas. En el 2000, definitivamente, el proyecto para construir en este inmueble una residencia de la tercera edad y un centro de día se venía abajo, porque la Junta de Castilla y León retiraba la subvención comprometida de 280 millones de pesetas. Peleas aparte, había abierto un litigio para poder desalojar a los últimos inquilinos del edificio. Fundado en 1500 por el almirante de Castilla, don Fabrique Enríquez, aún se mantiene en pie la portada renacentista y la capilla de la iglesia. García Prieto afirmaba ayer, tras una primera evaluación del inmueble, que el enclave es inmejorable, al tiempo que posee espacio suficiente para acoger el amplísimo catálogo de piezas que integran el Museo Etnográfico. De hecho, en el palacete de la calle Independencia de León tan sólo iban a dedicarse 450 metros a la exposición permanente; el resto, se utilizarían como oficinas, servicios complementarios y exposiciones temporales. El núcleo inicial de lo que hoy es el museo, fue una donación, en 1966, del médico maragato Julio Carro Carro. Luego, las cesiones y adquisiciones posteriores irían incrementando los fondos en cantidad y calidad. Sin embargo, el museo sigue siendo el «gran desconocido». Pese a su céntrica ubicación, a escasos metros de Santo Domingo, muy pocos leoneses saben que sus raíces y la memoria de sus antepasados están aquí a salvo.