Diario de León

Entre mil vatios o a dos velas

El centro padece exceso de luz en áreas monumentales, en la periferia se quejan de escasez

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León

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«Vivo en la avenida de la Facultad y la iluminación es pobre, vieja. Pero en Papalaguinda la situación aún es peor. En definitiva, es el centro de la ciudad y hay barrios de la periferia mejor iluminados, incluso hasta pequeños pueblos». El comentario fui dirigido por Ana Solano a este periódico a través de Internet. Enseguida hubo reacción: «¿Qué poco pasea usted por la periferia, doña Ana! Si le cuento que donde yo vivo la iluminación no es deficiente, sino que no hay... Y digo yo, ¿no pago igual que usted los impuestos municipales? ¿Por qué da por hecho que usted tiene que estar mejor iluminada que yo?». La respuesta es de José, otro internauta. La divergencia reproduce el debate de la opinión pública en torno a la calidad del servicio de alumbrado público, que con la llegada del invierno se percibe más por el incremento de horas nocturnas. La contaminación lumínica, obviamente, está en el centro de la ciudad, y exactamente en el entorno monumental. No en vano, son habituales las quejas de los vecinos de la plaza de Regla durante el verano, cuando se produce una elevada concentración de insectos alrededor de las potentes focos que iluminan la Catedral. Pero la sensación de los vecinos de la periferia es bien distinta. Son constantes las quejas de barrios como Armunia y La Sal en relación a la escasez de puntos de luz. A todo ello se le suman los comentarios de la calle, que atribuyen a la amenaza de corte del suministro anunciada por Iberdrola esa percepción de penumbra que se ha vivido muchas tardes poco soleadas. Este extremo, sin embargo, hay que desmentirlo. El concejal Javier Chamorro niega tajantemente que el suministro de luz se esté limitando para ahorrar y explica las muchas consecuencias que eso tendría para la seguridad de calles comerciales de la ciudad.

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