Francia y España logran desarticular la cabeza de la organización terrorista con la información incautada a Susper

Cae la nueva cúpula militar de ETA

Un error de la banda permite a la policía gala detener a los cuatro cabecillas en un piso vigilado

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Melchor Sáiz-Pardo - marraquech
León

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La policía francesa asestó ayer a ETA el peor de los golpes posibles a su ya débil estructura: la jefatura en pleno de los comandos operativos terroristas cayó en la localidad gala de Lons (en las cercanías de Pau), en el que constituye el más grave error de seguridad de la banda armada en los últimos años. El máximo responsable de la cúpula militar desde diciembre de 2002, Gorka Palacios Alday, los números dos y cuatro en la jerarquía de mando, Juan Luis Rubenach Roig e Iñigo Vallejo Franco, y un cuarto activista hasta ahora desconocido, José Miguel Almandoz Erviti, fueron arrestados mientras celebraban una reunión de alto nivel para concretar la inminente campaña terrorista anunciada por ETA el pasado lunes en un comunicado, celebrada, para sorpresa de la policía, en un piso vigilado desde la caída de Ibón Fernández de Iradi Susper . La operación, realizada en colaboración entre la policía nacional y la División Nacional Antiterrorista (DNAT) francesa, es fruto de la información incautada a Susper . Primeras pistas Entre la abundante documentación informática hallada en su poder aparecieron algunas indicaciones difusas sobre una casa denominada Marechal, en referencia, después supieron los investigadores, a la calle Marechal Juin, donde se ubica la vivienda ayer allanada. Los analistas de la policía nacional no tardaron en descubrir que tras estas vagas descripciones se ocultaba una casa en Lons, una localidad en la que ya se suponía que ETA había conseguido infraestructura. Se trataba de una casa vacía que estaba a disposición del aparato logístico de la organización tras haber sido alquilada el pasado mes de julio. Un activista sin fichar De inmediato, los servicios de información pusieron bajo estricta vigilancia la vivienda de Lons ante la sospecha de que algún activista cercano a Susper la utilizara como escondite. Sin embargo, la sorpresa fue mayúscula. Los agentes no daban crédito al comprobar el grave error cometido por los etarras y ver llegar a la casa de Lons, por separado y en tres coches diferentes a última hora del día, a Palacios y sus dos l ugartenientes , al que se unía el cuarto activista, aún no fichado. El operativo se puso en marcha de inmediato. El ministro del Interior galo, Nicolás Sarkozy, se puso en contacto con su homólogo, Ángel Acebes para coordinar el dispositivo. Ante la posibilidad de que los cabecillas terroristas estuvieran armados, los mandos policiales acordaron pedir refuerzos a la agentes de élite de las Brigadas de Búsqueda e Intervención de Bayona. Al amanecer, a las seis de la mañana, -la legislación gala no permite allanamientos durante la noche-, agentes franceses similares a los geos españoles irrumpieron en la casa de Lons, donde los jefes etarras aún dormían. Pese a ir armados -cada terrorista dormía con una pistola cargada y portaba documentación falsa- los pistoleros no opusieron resistencia. Mucho dinero y pocos papeles Durante los registros, que se alargaron durante todo el día, los agentes no hallaron más armamento, aunque sí efectos personales y grandes cantidades de dinero. Apenas encontraron documentación en la casa y en los coches, ya que ninguno de los terroristas habitaba en la vivienda, que era utilizada como escondite o lugar de reunión no habitual. Los servicios de Información creen que los etarras habían decidido acudir a Lons al considerar que era el lugar más seguro de su dañadísima red logística, a fin de abordar allí dos asuntos inaplazables: la envergadura de la reciente detención de Susper y su posible sustituto como número tres de la cúpula militar y, sobre todo, preparar la inminente campaña de atentados, probablemente en Navidad.

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