OPINIÓN
Electoral Campaign
ANDAN los políticos prometiendo a nuestros hijos que hablarán inglés como los ingleses, no como ellos, los políticos digo, que apenas se han quedado en lo de my tailor is rich . Y que tendrán un ordenador cada dos escolares, o mejor uno para cada uno, o uno fijo y un portátil, yo qué sé. Las campañas son así: prometedoras y algo vanas, porque tampoco se sabe muy bien cómo va a articularse eso del inglés para todos con profesores nativos -¿se crearán varios miles de puestos de trabajo para británicos en nuestros colegios?-, coexistiendo con la enseñanza del euskera, el catalán, el gallego y quizá hasta el francés. Y menos aún acabo yo de ver cómo vamos a facilitar ordenadores para todos los puestos escolares cuando aún las vías rápidas de Internet están en mantillas y existen serias dificultades estructurales para que todos los españoles puedan acceder a esta vía de comunicación. Pero, en principio, buena cosa es que nuestros políticos se preocupen de una educación avanzada y moderna para nuestros aspirantes a bachilleres, tras haberlos mareado con incesantes horas lectivas aprendiendo palmo a palmo la geografía de su propia autonomía, asignatura que sin duda podría haberse resuelto con un recorrido didáctico de fin de semana. Ojalá que, junto al inglés y la informática, avancen también en conocimientos matemáticos, históricos, filosóficos y éticos, cuestión esta que algunos confunden con la religión y que nada o muy poco tiene que ver con ella. Y, en cuanto a Internet, sorprende la falta real de fe de la clase política en una vía cuya imprescindibilidad y bondades tanto proclaman. Aznar, que este miércoles acudió a inaugurar un congreso de Internet, jamás ha accedido a conceder una entrevista a medios electrónicos, y lo mismo puede afirmarse de la mayor parte de los principales dirigentes políticos nacionales. Las webs de los partidos están obsoletas, son técnicamente deficientes y no suelen estar suficientemente actualizadas, carecen de interactividad y traslucen, en general, una indudable desconfianza en este medio. Resulta gratificante, en todo caso, el propósito de la enmienda y el deseo de que las nuevas generaciones no se vean lastradas con las mismas carencias que nosotros hemos debido sufrir. Ojalá que, en este caso que a todos tanto nos importa, el avance no se quede apenas en una promesa electoral de esas que si te he visto no me acuerdo.