A la sombra del candidato
Son discretas declaradas, de palabra y obra, pero muy a su pesar se han convertido desde el inicio de la carrera electoral en un elemento más de la mercadotecnia electoral
Tienen, las dos, pocas ganas de figurar aunque es posible que durante la campaña salgan a la palestra más de lo que verdaderamente desean. Comparten dos cualidades: la de esposa de candidato a la presidencia del Gobierno y la de mujer discreta. Para mantener su reserva innata no necesitarán hacer demasiados esfuerzos. Todo lo contrario. El empeño lo pondrán cuando el circo electoral exija que salten a la pista. Sonsoles Espinosa Díaz, la esposa de José Luis Rodríguez Zapatero, y Elvira Fernández-Balboa, la mujer de Mariano Rajoy, no se pasarán de la raya en sus comparecencias porque Ana Botella se ha encargado de dibujar esa línea bastante lejos. Ninguna ha tonteado con la política aunque sí lo hicieron con los dos políticos con los que comparten su vida. De hecho, la compañera de Zapatero ni siquiera está afi liada al PSOE. La esposa de Rajoy sí está ligada al Partido Popular, por vía familiar. Su tío materno fue alcalde del PP en Sanxenxo, donde ella conoció a Mariano en 1992. En un pub. Cosas del glamur autonómico. Los presentaron amigos comunes una noche de Semana Santa e iniciaron una relación que tardaría meses en convertirse en noviazgo. En un ambiente totalmente diferente, en el vestíbulo de la Facultad de Derecho de León, conoció Zapatero a su actual mujer en 1981. Ella llevaba un chubasquero amarillo y, dice su biografía, él se enamoró al instante. Entre estas dos mujeres que viven a la sombra de los candidatos hay coincidencias. Las dos se casaron por la iglesia. Las dos asumieron, no sin disgusto, el traslado a Madrid por exigencias del guión político. Las dos son madres, tienen una licenciatura y se llevan apenas un par de años. Aunque Sonsoles nació en Ávila pronto se trasladó a León, donde destinaron a su padre, militar. En 1982 ingresó en el coro universitario al que perteneció hasta el 2001. Fue profesora de música en un colegio y cuando tuvo que mudarse a Madrid acudió, de incógnito, a una audición del maestro Martín Merry que decidió contar con ella como refuerzo para el coro del Teatro Real. Elvira, Viri, pertenece a una familia acomodada de Pontevedra. Su padre, que falleció en el 2002, tenía una empresa de construcción en Sanxenxo, donde veranea la familia. Es la mayor de tres hermanos, estudió en el colegio Príncipe Felipe y en el instituto Valle Inclán -ambos públicos- y se licenció en Económicas en Santiago. Llevó la administración de una empresa de la parroquia pontevedresa de Lérez. Para acercarse a Rajoy, y a Madrid, José Manuel Lorenzo, que por aquel entonces era directivo de Antena 3, le consiguió un contrato en prácticas en el departamento de control presupuestario de la cadena. Era 1995, cobraba 960 euros brutos y compartía piso con dos amigas. Resignadas y sabiendo lo que se les viene encima afrontan una campaña electoral en la que cobrarán, quieran o no, protagonismo. En un país enganchado a la crónica rosa y anclado en el concepto tradicional de familia, las esposas de los dos candidatos se convertirán en un elemento más de la mercadotecnia política. Las han tenido en cuenta para diseñar la campaña y sus comparecencias están calculadas y programadas. Si Rajoy mantiene el juego defensivo, Elvira aparecerá lo mínimo. Sonsoles contribuirá a hacer creíble el ZP, el concepto Zapatero Presidente.