El complot contra la verdad
El comité de empresa desvela que Efe y la Moncloa urdieron una trama informativa sobre los atentados. Los corresponsales extranjeros denuncian que fueron manipulados
El comité de empresa de la agencia EFE exigió ayer por unanimidad la destitución inmediata del director de Información, Miguel Platón, por «el régimen de censura y de manipulación impuesto tras los atentados del 11 de marzo», que, según ellos, ha llevado a la ocultación de datos sobre la investigación policial. Además, según órdenes de la dirección, se prohibió la difusión de declaraciones de dirigentes de la oposición. La dirección de la cadena pública, en una circular interna a los trabajadores, ha acusado la denuncia de «difamación profesional» y ha pedido el «amparo» frente a la Asociación de Prensa de Madrid. Pero el comité de empresa acusa a Platón, director de Información de EFE desde 1997, de haber «impuesto en estos últimos días un régimen de manipulación y censura previa en esta empresa para favorecer los intereses del Partido Popular de cara a las elecciones del 14 de marzo». «El pasado sábado», según el comunicado, «Platón elaboró en contacto con el Palacio de la Moncloa una información en la que pretendía demostrar, a las 5 de la tarde y cuando había ya hasta cinco detenciones relacionadas presuntamente con el terrorismo islámico, que todas las pistas y pesquisas policiales apuntaban directamente a ETA y descartaban definitivamente a Al Qaida». Y un terrorista muerto Según el comunicado del comité, compuesto por 30 empleados de la agencia española, «EFE conocía, desde la misma mañana de los atentados del jueves en Madrid, la existencia de un teléfono móvil configurado en árabe, la furgoneta hallada en Alcalá de Henares y sabía que uno de los muertos era un terrorista». El texto continúa diciendo que «la ministra Ana Palacio remitió una noticia de EFE a los embajadores como 'prueba' de que el atentado lo había cometido ETA» Este tipo de informaciones, según el comunicado del comité, fueron todas firmadas por el mismo Platón, ya que «los periodistas de la Mesa de Edición de Nacional, de donde parten todas las informaciones nacionales, se negaron a avalarlas». Además, el sábado 13 de marzo, el ministro portavoz Eduardo Zaplana acudió a la sede de la agencia para grabar una declaración por televisión. «¿Por qué vino a Efe y hubo que improvisiar un plató que pareciera una sala oficial», se pregunta el comité de empresa. La dirección, a esta acusación, respondió ayer que «grabó al Portavoz del Gobierno en la sede central de la Agencia, en un escenario normal, como se hace con todo tipo de personalidades (...) con objeto de de que esa información (...) fuese distribuida a todos sus abonados». Noticias prohibidas «La difusión de informaciones obtenidas por fuentes propias de los redactores del servicio nacional de noticias y relacionadas con el terrorismo radical extremista fueron expresamente prohibidas», según los trabajadores. El comité estima que el director de Información debe «abandonar inmediatamente la empresa pública, antes incluso de ser relevado por el nuevo gobierno». «Su presencia en la agencia, tras sus últimas vilezas, es un insulto para el millar de empleados de EFE, para sus millares de clientes (...) y para todos los ciudadanos que tienen derecho a recibir una información veraz, según establece la Constitución». Urdaci, ni un día más Un grupo de trabajadores del centro de RTVE de Torrespañapidieron ayer la dimisión del director de Informativos, Alfredo Urdaci, en una «cacerolada». Bajo el lema «Recuperemos la credibilidad de RTVE», CC.?OO. pide que no haya «ni un telediario más con Urdaci». Por su parte, el Círculo de Corresponsales Extranjeros remitió ayer una carta al Secretario de Estado de Comunicación en funciones, Alfredo Timermans, en la que expresa su malestar al considerar que fueron objeto de manipulación informativa con los atentados del 11-M, cuando el Gobierno de José María Aznar aseguró a los informadores que habían sido cometidos por ETA. En su misiva, el presidente de esta asociación, el periodista holandés Steven Adolf, recuerda que algunos corresponsales oficialmente acreditados en La Moncloa recibieron en la tarde del jueves una llamada telefónica desde la dirección de Comunicación del área internacional del Ministerio de la Presidencia «con el explícito llamamiento de que apuntáramos en nuestras crónicas y difusiones que ETA fue el autor de los atentados». Al preguntar los periodistas por el motivo de esta atribución de la autoría a la citada banda terrorista «nos comunicaron que nadie había reivindicado los atentados, que ETA tarda tiempo en hacerlo y que el explosivo era el habitualmente utilizado por estos terroristas, además de recalcar que ETA no avisa nunca antes de sus atentados», indica la carta y añade que «de estas razones la última no es correcta o la segunda aún formaba parte de la investigación de las fuerzas policiales». También señalan que la llamada de Moncloa se produjo cuando la policía ya tenía en su poder la furgoneta de Alcalá de Henares. «El Gobierno tiene el deber de informarnos y puede darnos sus opiniones, pero no hacen falta advertencias de cómo tenemos que redactar nuestras noticias ya que eso es nuestra responsabilidad, sobre todo cuando los hechos mencionados no corresponden con la realidad o son conclusiones prematuras en relación de las investigaciones», dicen. Nunca más Para los corresponsales, el Gobierno actuó con escasa objetividad al ofrecer una hipótesis «altamente prematura» sobre la autoría de los atentados, cuando incluso ya se habían producido hechos que apuntaban a otros grupos terroristas ajenos a ETA como responsables de la masacre. Los corresponsales aseguran que con el envío de esta carta pretenden hacer llegar al Ejecutivo de Aznar su queja y confían en que no se vuelva a producir.