La UE, la ONU y los países árabes critican el asesinato de Yasín y temen?una explosión de violencia
Una condena unánime... menos de Bush
Un palestino muestra la mano del líder Yasín
La condena por el asesinato del líder espiritual de Hamas, el jeque Yasín, fue ayer casi unánime. Sólo la Casa Blanca se negó a condenar la ejecución ordenada por Sharon. Cinco preguntas consecutivas no lograron ayer que el portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan, condenase expresamente el asesinato de Yasín. Una y otra vez McClellan se remitió a «la política del Gobierno» y a otras frases vacías para evitar pronunciarse, recordando continuamente que Yasín estaba involucrado en ataques terroristas: «Eso está bien documentado», dijo. Un espectador de CNN no pudo por menos que preguntarse a raíz de esa afirmación: «Si había pruebas, ¿por qué no se le detuvo y se le juzgó?», reflexionó Philip en uno de los correos electrónicos leídos en el estudio. La Unión Europea alegó que estas medidas socavan el concepto de legalidad, que resulta «clave para la lucha contra el terrorismo». Los Quince optaron por condenar a Israel sin paliativos, incómodos por un atentado que complica aún más la explosiva situación de Oriente Próximo. Desde España. el futuro presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, recordó que el asesinato es una muestra más de que tras la guerra de Irak «no hay más seguridad en el mundo». La ministra española de Asuntos Exteriores en funciones, Ana Palacio, afirmó que «España defiende que hay que luchar contra el terrorismo, pero siempre dentro del Estado de Derecho». Y el que fuera representante de la UE para Oriente Medio y cuyo nombre suena como sucesor de Palacio en el próximo gobierno socialista, Miguel Angel Moratinos, consideró que el asesinato de Yasín contribuirá a «inflamar aún más una situación tremendamente volátil». Blair, tibio El presidente francés, Jacques Chirac, y el presidente de turno de la Unión Europea y primer ministro irlandés, Bertie Ahern, reunidos en París, condenaron «sin reservas» el asesinato, que el primero calificó de «contrario al Derecho Internacional». El primer ministro británico, Tony Blair, un poco más tibio, dijo que aunque su país reconoce «el derecho de Israel a defenderse del terrorismo, igualmente su respuesta debe estar dentro de la legislación internacional y no debe ser ni desproporcionada ni excesiva». A las reacciones de condena se sumó el secretario general de la ONU, Kofi Annan, que lo calificó de «contrario al derecho internacional». La Liga Arabe calificó el asesinato como «terrorismo de Estado» y acusó a Israel de no querer la paz y de obstaculizar los esfuerzos para establecerla en Oriente Medio. Y el rey Mohamed VI de Marruecos afirmó que sólo servirá para «exacerbar la propensión al extremismo y al terrorismo».