Diario de León

El complejo sistema económico de la célula terrorista se extiende también por Tánger y Tetuán

El 11-M se financió con el tráfico de hachís y la venta de coches en Ceuta

Aparece en la ciudad autónoma el vehículo que llevó la dinamita robada desde Asturias Crónica: M

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Melchor Sáiz-Pardo - madrid
León

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La financiación de los atentados que el 11-M sacudieron Madrid procedió en su mayoría de una mezcla de negocios legales, sobre todo la compra-venta de coches, y de otras actividades ilícitas, como el tráfico de hachís. Un mes después de los ataques terroristas, los técnicos de la Comisaría General de Información de la Policía Nacional que siguen la pista del dinero de la célula islamista ya han logrado recomponer parte de este complejo sistema. Una red financiera, «sin demasiados vuelos», que hunde sus raíces en el norte de África, en el triángulo que forman Ceuta, Tánger y Tetuán, lugares de procedencia de buena parte de los terroristas ya detenidos, muertos o huidos, y en particular de las tres familias ejes de los atentados: los Oulad y los Ahmidam de Tetuán, y los Zougam-Chaoui de Tánger. La investigación sobre la financiación apenas acaba de comenzar, advierte la Policía, que cuenta desde hace una semana con la ayuda de los servicios antidroga de la Guardia Civil y de equipos especializados en blanqueo de capitales. La ciudad autónoma española se ha convertido desde hace días en un hervidero de agentes de ambos cuerpos a la búsqueda del rastro de los terroristas entre dos docenas de clanes del narcotráfico que operan a ambos lados de la frontera. Según desvelaron este domingo mandos de la lucha antiterrorista, el activista encargado de dirigir la trama narco-financiera del 11-M en el norte de África fue el «número dos» de la célula, Jamal Ahmidam, El Chino . Este tetuanés de 33 años y que murió el pasado 3 de abril en la suicidio colectivo de Leganés mantenía contactos regulares con grupos de «medianos pasadores» de hachís y, sospechan los investigadores, también él utilizó sus negocios legales (venta al por mayor de ropa en Madrid) para traficar con droga en el pasado. El Chino, al margen El Chino, incluso, llegó a participar en la negociación el pasado febrero con el ex minero asturiano José Emilio Suárez Trashorras para comprar la goma-dos y los detonadores a cambio de unos 6.000 euros y 30 kilos de hachís. Sin embargo, Jamal Ahmidam no fue la persona que durante el último año traficó con estupefacientes para sanear las maltrechas cuentas de la célula terrorista. El activista quiso mantenerse al margen para no poner en riesgo la cadena de atentados. Las últimas declaraciones de los detenidos -aseguran los investigadores- han puesto de relieve que 'El chino' encomendó este papel a su primo hermano, Hamid Ahmidam, capturado en Madrid hace 18 días. Este supuesto activista, del que los servicios de Información no se atreven a asegurar sin género de dudas que estuviera al tanto de que el dinero del hachís iba a ser utilizado para fines terroristas, se convirtió desde marzo de 2003 en la «gallina de los huevos de oro» de la entonces célula islamista durmiente. Cuando los agentes registraron su domicilio encontraron buena parte de las reservas de la célula: 53 kilos de hachís, varios kilos de pastillas y éxtasis, una tableta de cocaína y más de 19.000 euros. Por otro lado, la policía ha encontrado en Ceuta el Volkswagen Golf en el que los terroristas trasladaron desde Asturias la dinamina comprada al minero y que era propiedad del detenido el viernes.

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