Quiere un debate semanal de quince minutos entre el jefe de la oposición y el presidente
El PP propone un reglamento del Congreso que «divierta» a la gente
Rajoy plantea que se pueda interpelar al Gobierno «sobre la marcha» y que el PSOE no pregunte
«Divertir a la gente». Este es uno de los argumentos esgrimidos por el secretario general del PP, Mariano Rajoy, para impulsar una reforma del Reglamento del Congreso que permita unos debates más vivos. En su reciente reunión en Moncloa, Zapatero alentó a Rajoy a aportar ideas. El líder del PP no ha perdido el tiempo. Ayer, presentó un proyecto con importantes novedades en lo que al control al Gobierno se refiere, todas ellas favorables para el partido mayoritario de la oposición. La principal es la de que los diputados puedan efectuar preguntas «sobre la marcha», sin que sean registradas previamente, lo que impide al Gobierno socialista preparar las respuestas. Según explicó, el Parlamento sería así «más ágil» y «divertido para la gente». Rajoy propuso también que el primer partido de la oposición pueda preguntar al Gobierno todas las semanas con un discurso de quince minutos, frente a los cinco establecidos actualmente. El resto de grupos tendrían cinco minutos. Por último, el PP propone que el partido que apoya al Gobierno no pueda hacer preguntas al Ejecutivo, un sistema frecuentemente empleado por el PP en la pasada legislatura para que Aznar se luciera anunciando buenos datos económicos. «Muy bien pagado» Respecto a la subida del sueldo de los diputados, Rajoy afirmó que apóyará lo que proponga el presidente del Congreso, aun-que aclaró que personalmente se encuentra «muy bien pagado» y vive «muy bien». Zapatero acogió positivamente las propuestas de Rajoy, aunque no se pronunció sobre la posible aprobación del modelo que plantea el PP. El presidente del Gobierno recordó que en varias ocasiones se ha manifestado partidario de que el Parlamento tenga «la mayor vivacidad y capacidad de control» al Ejecutivo. El presidente reiteró en este sentido su intención de que el Congreso y el Senado sean el «centro de la vida política», y subrayó su convicción de que las Cámaras «son ante todo el sitio donde se controla la acción del Gobierno».