| Crónica | Visto desde fuera |
Una reunión de paisanos en Madrid
Tal fue la impresión de la primera cita y han vuelto a quedar, esta vez en León
Si lo que sucede en la primera cita marcara de forma determinante el resto del noviazgo, -cosa que por suerte no sucede-, la que ayer mantuvieron Herrera y Zapatero promete. Y es que después de haberse hecho esperar durante casi cuatro meses, lo que ha provocado todo tipo de críticas desde el Partido Popular, el primer encuentro entre ambos responsables políticos parece ser el comienzo de una bonita amistad. O al menos eso es lo que se desprende de los generosos calificativos que ayer recibió esta reunión, tanto por parte del Gobierno central, que habló de recuperación de la cooperación y el diálogo institucional, como del propio presidente de la Junta, quien destacó la extraordinaria cordialidad de su anfitrión. De hecho, la entrevista se prolongó durante cerca de dos horas (estaba previsto que durara poco más de una) por aquello de que la condición de castellanos y leoneses de ambos da para compartir más de una peripecia personal. Vamos, que lo que la política no consigue unir en muchas ocasiones, -como son los intereses de Burgos y León-, lo logró ayer el paisanaje reencontrado en Madrid. Extraña cita Tanto es así que, si se tratara de una relación de pareja o simplemente de amistad, podría decirse que Zapatero y Herrera «han vuelto a quedar», aunque esta vez en León y con motivo, ni más ni menos, que del Consejo de Ministros del próximo 23 de julio. No se sabe muy bien cuál será el papel que en esta cita puede desempeñar el presidente de la comunidad, pero lo que resulta casi seguro es que la oferta no se repetirá a escala más doméstica, en el Consejo de Gobierno y con Villalba como destinatario.