Los siniestros en los que están involucrados los jóvenes ocurren los fines de semana
Competitividad y exhibición motivan los accidentes de tráfico en los jóvenes
Un informe de Educación señala que uno de cada cuatro muertos tiene menos de 29 años Tráfico cree una «catástro

Multitudinario entierro de los jóvenes muertos en el accidente de tráfico de Mérida
El perfil del joven con riego de sufrir un accidente de tráfico se asocia a una persona con necesidad de «autoafirmación que le hace más competitivo», opta por conductas «exhibicionistas en grupo» y «sobrevalora su capacidad conduciendo», por lo que desprecia factores como las drogas o el alcohol. Estas conclusiones aparecen en un informe reciente del Ministerio de Educación y Ciencia sobre Jóvenes y accidentes de tráfico , que señala que las sociedades y los individuos «conducen como viven» y muestra que uno de cada dos muertos por accidente de tráfico en España tiene entre 15 y 29 años. Durante el pasado fin de semana, 38 personas murieron en los 26 accidentes de tráfico ocurridos en las carreteras españolas, de los que 21 eran menores de 30 años, según informó la Dirección General de Tráfico. En uno de los siniestros más dramáticos, cuatro jóvenes -tres de 18 años y uno de 19- fallecieron en la madrugada del sábado al domingo cerca de Belvís de Monroy (Cáceres), al salirse de la carretera y chocar contra un muro el vehículo en el que viajaban. La estadística refleja, según el informe, que los accidentes en los que están involucrados los jóvenes se producen los fines de semana y «normalmente en verano», al ser una época en la que se tiende a ser «más exhibicionista», en zonas de ida y vuelta de los «lugares de esparcimiento» ubicadas junto a los grandes núcleos, mientras que las horas de riesgo son las nocturnas. Los jóvenes, al contrario de lo que ocurre con las personas de mayor edad suelen tener más accidentes cuando van acompañados. El estudio cita una serie de factores sociales que pueden incidir en el porcentaje de accidentes, como son la permisividad con la seguridad del entorno de los jóvenes y el hecho de que «la calidad de vida haya mejorado» y los conductores de menor edad «salgan más de noche», tengan «otras formas de divertirse» o «manejen más dinero» por lo que pueden tener coche propio o moto. Otra característica del joven que responde al perfil de riesgo es que presenta «actitudes frente al tráfico no ajustadas», lo que hace que no vea «la conducción como algo peligroso para él, aunque sí pueda serlo para los demás» y «cree que ejercerá pleno control del vehículo, incluso en las situaciones más extremas, en las que encuentra más excitación». Asimismo, es muy sensible a los mensajes publicitarios «de riesgo que actúan para él como un modelo y una referencia a imitar». El estudio otorga un papel fundamental a la educación recibida por el conductor desde la infancia y considera que es en la familia donde «empieza a gestarse el accidente de tráfico del joven», ya que es «fruto de un aprendizaje negativo». «El problema de la transmisión de valores positivos en la familia», agrega el informe, «llega a través de la escuela con la educación vial», puesto que es en esa época en la que los escolares «toman conciencia de su responsabilidad en la vida social».