La factura de toda la provincia pasa, en sólo un año, de 37 millones de euros a más de 50, según las distribuidoras
Los leoneses pagarán un 27% más en la calefacción por la subida del gasóleo
Las continuas oscilaciones del precio del petróleo en los países productores de origen se saldarán este invierno en la provincia de León con una subida del 27% en la factura de las calefacciones, tomando como referencia los precios finales de venta al público del gasóleo en el bienio 2003-04. De septiembre a septiembre el precio del gasóleo llamado «C», para usos domésticos, ha dado un salto de 0,39 céntimos de euro por litro a casi 0,54, lo que, traducido en las antiguas pesetas por tonelada, supone pasar de un consumo provincial de 6.400 millones de pesetas a más de 8.200 millones (en euros de 37 a 50 millones). Según fuentes de la Asociación Leonesa de Distribuidores de Gasóleo, la subida interanual es elevada pero se limita a repercutir en el pequeño mercado consumidor local las oscilaciones del petróleo de origen, desde el Golfo Pérsico hasta Méjico o Venezuela, pasando por Rusia o el del europeo Mar del Norte, de manera que los distribuidores leoneses sólo aplican precios acordes a los costes de reparto de cada cual. «Es lógico que la gente se queje, pero podía haber sido aún peor: está la suerte de tener un euro alto respecto al dólar, que es la moneda en que se paga el barril de petróleo». Un euro se cotiza, a su vez, ahora a 1,2 dólares, frente a los 90 céntimos que valía al poco tiempo de aparecer la nueva moneda europea, «lo que supone que, de haberse mantenido la antigua paridad, los precios del gasóleo, serían, como mínimo, un 30% más altos». Nada nuevo Las mismas fuentes recuerdan que las oscilaciones del precio del petroleo y, en general, de todos sus derivados no son nuevas, sino que reflejan crisis políticas y especulativas siguiendo patrones internacionales: ya en septiembre del año 2000, coincidiendo con la primera Guerra del Golfo, el precio del gasóleo de calefacciones se situó en torno a las 87 pesetas por litro, casi tanto como ahora si se descontara la inflación. Dentro de la autonomía León será la provincia que más pague en la factura de calefacciones por gasóleo, con un consumo medio anual de 92.347 toneladas, que equivale a casi la tercera parte del total regional, situado, a su vez, en 313.000. Le siguen, muy de lejos, Salamanca con 53.000 toneladas y Valladolid con 36.000, mientras que el resto de las provincias caen muy por debajo. La razón no deja de ser simple: clima más duro, dispersión de la propia población como para ser atendida en sus medianos y pequeños núcleos por las distribuidoras de gas natural, etcétera. La subida del gasóleo en León tiene orígenes tan lejanos o más como el del propio crudo en origen. Según la patronal leonesa de distribuidores, que se limita a transportarlo «unos pocos kilómetros», según sus portavoces, en la raíz de la subida están las crisis de la petrolera rusa Yukov, a punto de quiebra, la creciente demanda de países superpoblados y en plena expansión económica, como China, la India y el sudeste de Asia en general, o, en último término, la pasada guerra de Irak, que volvió a alentar las especulaciones internacionales sobre el precio del crudo. En la subida de los precios han contribuído, aunque no necesariamente por este orden, todos estos factores, que siguen siendo objeto de polémica y sobre cuya importancia nadie se ha puesto todavía de acuerdo: salvo en la factura.