«Todos carecemos de algo»
La secretaria de Estado de Servicios Sociales, Amparo Valcarce, clausuró el congreso conmemorativo en compañía del presidente de la Diputación, Javier García-Prieto Un coro único en el mundo

García-Prieto, Amparo Valcarce y el deportista paralímpico David García
«Esto no es una clausura, sino el compromiso de mantener políticas solidarias», con estas palabras comenzó su discurso el presidente de la Diputación de León, Javier García-Prieto, en el último acto del congreso celebrado ayer en León. Tras una jornada en la que se pusieron de manifiesto algunos de los aspectos que marcan la vida de los discapacitados llegó el acto de clausura que estuvo presidido por la secretaria de Estado de Servicios Sociales, Familias y Discapacidad, Amparo Valcarce. La secretaria de Estado recordó que la designación del 2004 como año iberoamericano de las personas con discapacidad pretendía «promover, asegurar un mayor entendimiento y movilizar apoyos para la igualdad, así como fortalecer a las instituciones implicadas». De hecho, Amparo Valcarce hizo hincapié en que las mejoras que se consiguieron en el siglo pasado permitieron que «amplias capas de la sociedad se beneficiaran como consecuencia de la creación del estado de bienestar». Sin embargo, Valcarce remarcó que ese crecimiento también provocó «marginación para otros», muchos de ellos discapacitados que vieron como sus posibilidades se reducían al no estar inmersos en el mercado laboral o al no poder acceder a las nuevas tecnologías. La solidaridad Javier García-Prieto recordó en este sentido que «las políticas sociales son las que justifican la existencia de las administraciones y del Estado». Por este motivo, el presidente de la Diputación recordó que las instituciones públicas tienen como objetivo recaudar el dinero privado de cada uno de los ciudadanos para, después, convertirlo en «público» empleando, como canal de reparto, «la solidaridad». Amparo Valcarce recordó la importancia de la inserción en el mercado laboral de las personas con discapacidad. «La posibilidad de acceder a un trabajo digno es uno de los principales objetivos ya que tener un empleo implica tener un rol reconocido en la sociedad y formar parte del círculo del bienestar; no tener empleo es un factor de marginalidad», apostilló la secretaria de Estado. Valcarce comentó en su discurso que las nuevas tecnologías pueden suponer una vía para conseguir la verdadera integración para las personas con discapacidad por todas las ventajas que conllevan, por lo tanto, no se les puede dificultar el acceso a estos nuevos instrumentos porque sino se convertirían en un elemento de discriminación. El trato que se da en los medios de comunicación a las personas discapacitadas fue uno de los ejes del congreso. La secretaria de Estado también quiso apuntar que los periodistas deben proporcionar una «percepción adecuada de la realidad». «Todos los estados deben desarrollar pautas para estimular a los medios de comunicación para que den una imagen más exacta y más compresiva de los discapacitados y conseguir que sean sujetos de la información», enfatizó Valcarce. En este sentido, también quiso reivindicar que era necesario cambiar «hacia una actitud más positiva y más cercana a la realidad». Sociedad desigual La secretaria Estado quiso recordar que las Naciones Unidas ya incluían a la discapacidad en el marco de los derechos humanos y Javier García-Prieto quiso remarcó que la discapacidad «es sólo un accidente porque todos carecemos de algo». Sin embargo, para el presidente de la Diputación «la sociedad es desigual porque ha repartido los derechos y los deberes de manera aleatoria». En relación a lo que aportará el congreso, Amparo Valcarce señaló que el acto es «el camino hacia el pleno disfrute de los derechos humanos y la mejora de su atención, porque se consigue que los discapacitados sean más visibles y se impulsan medidas en su beneficio». Por su parte, el presidente de la Diputación de León quiso enfatizar el «compromiso de renovación y la elaboración de políticas conjuntas entre todos los países participantes y la consecución de políticas de desarrollo para conseguir que el crecimiento de las naciones no suponga un mal reparto de las ganancias; el futuro de Iberoamérica será mayor cuando todos reciban lo mismo».