El Ayuntamiento pide que se empadronen todos para doblar también la aportación del Estado al presupuesto municipal
Mansilla duplica su población con los 1.800 presos de la cárcel de Villahierro

Las urbanizaciones a escasos metros del centro penitenciario de Villahierro vuelven a ampliarse
Mansilla de las Mulas, a escasos 17 kilómetros de León capital, es el único municipio de la provincia que ha duplicado su población en apenas dos años, aunque muy a su pesar: la mitad de sus habitantes hacen vida como siempre en el pueblo y la otra mitad están recluídos en la prisión de Villahierro. Por razones obvias entre ambos colectivos no hay relación alguna, pero el vecindario echa de menos algún tipo de compensación económica. Según la alcaldesa de Mansilla, María Paz Díez, el Ayuntamiento no ha visto cumplica casi ninguna de las promesas que se le hicieron al proyectar la macrocárcel, que ahora alberga a algunos de los presos etarras e islamistas más famosos, como Abu Dahdah, presunto líder de Al Qaeda en España. Cuando empezó a construírse la cárcel a finales de la pasada década la mitad de los vecinos de Mansilla se opusieron frontalmente por temor a que arruinara negocios y propiedades y, de hecho, los precios de la única urbanización de chalés de la zona bajaron estrepitosamente, mientras que la otra mitad la aplaudía poco menos que como la futura primera industria local en inversiones y empleos. Ninguno de los dos supuestos resultó, al final, cierto, de modo que, según la alcaldesa, cárcel y vecinos se limitan a convivir económica y socialmente cada uno encerrado en su propio mundo. «Que yo sepa, el Ayuntamiento cobró en aquella época algo más de 300 millones de las desaparecidas pesetas, algo, por lo demás inusual, porque entonces se expropiaba y punto. Y también hubo una cierta alegría económica mientras duraron las obras, que dieron trabajo a cientos de personas, algunas de aquí y la mayoría de fuera, aunque todos dejaban dinero y daban vida al pueblo, pero después todo se acabó». Ahora nada El Ayuntamiento pretende ahora exprimir la única fuente de ingresos que puede proporcionarle el recinto: el padrón de presos, que, al sumarse y duplicar en la práctica el número de habitantes del municipio, incrementaría en la misma proporción las transferencias del Estado per cápita al presupuesto municipal, que ahora es sólo de medio millón de euros al año. María Paz Díez asegura que siempre fue escéptica respecto a los beneficios que pudiera reportar la cárcel para su municipio, «aunque nunca fui a manifestaciones en contra ni nada parecido», y dice recordar todavía algunos de los trabajos más espectaculares durante la construcción, «por ejemplo cuando instalaban con grandes grúas las celdas de máxima seguridad, ya prefabricadas con unos barrotes que parecían de risa de lo finos que eran, pero que debían estar hechos con materiales especiales para que nadie pudiera, digamos, limarlos, como en las películas». A partir se ahí, se añade, casi todo ha sido negativo o, al menos, anodino: «de los funcionarios que trabajan en el recinto sólo media docena residen en el pueblo, y eso porque ya vivían antes, los guardias civiles están en su propio cuartel y van y vienen de León, y empleos para la gente de aquí no hay prácticamente ninguno». Esta opinión es compartida por el concejal de Obras, Antonio González Pescador, según el cual, la cárcel ha traído a la larga más problemas que beneficios: las úrbanizaciones de chalés más próximas vieron caer drásticamente sus precios por temor a una instalación socialmente tan conflictiva. «La autovía a Valladolid nos ayudará a revalorizar otra vez los terrenos del entorno» MARÍA PAZ DÍEZ, alcaldesa de Mansilla de las Mulas