El campo de Gusen, una sucursal de la muerte de Mauthausen, fue la última morada de los deportados de León

Los leoneses que olieron sus muertes

Sólo dos de los 25 nacidos en León que pasaron por campos nazis sobrevivieron al Holocausto La infamia nazi de

León

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«Gusen llegó a albergar a un número muy superior de presos (que Mauthausen) y su actividad económica acabó siendo de primerísima importancia para el esfuerzo bélico del III Reich» BENITO BERMEJO, autor de Francisco Boix, el fotógrafo de Mauthausen De Mauthausen se salía por la chimenea. Muy pocos se libraron de la muerte lenta en el campo nazi por el que pasaron más de 200.000 personas entre 1938 y 1945. También se podía salir con destino a Gusen, sucursal de la muerte situada a cinco kilómetros de Mauthausen. En Gusen perecieron 22 leoneses, uno más dejó su vida, extenuada, en Mauthausen, y sólo dos de los 25 leoneses que han localizado los investigadores hasta la fecha salieron con vida. Prisciliano García Gaitero y Marcelino Morán Fernández son los dos únicos que sobrevivieron al Holocausto, aunque, al menos el primero, por muy poco tiempo. García Gaitero fue capturado en Francia en 1940 y trasladado por los nazis al campo de concentración austríaco de Mauthausen; al poco tiempo fue trasladado a Gusen y, finalmente, dio con sus huesos en Dachau, un campo un escalón menos terrorífico que los dos anteriores, que tenían la catalogación de grado III. El cómo y por qué de sus traslados, especialmente al centro de exterminio de Dachau, es una laguna en la reconstrucción que de su peripecia de superviviente realiza el profesor José Luis Gavilanes. Pero los cierto es que su salud quedó tan quebrada -pesaba 38 kilos en 1945- que falleció el 30 de junio de 1949 en el sanatorio de Brevannes, Francia. Su madre, Valentina Gaitero, nacida en Valdemora y casada en Carbajal de Fuentes, conservó durante toda su larga vida el billete de tren que tomó con destino a Hendaya para encontrarse con su hijo. Cuando llegó, había muerto. De Marcelino Morán Fernández, nacido en Mondreganes, no se ha encontrado rastro. Las asociaciones de exiliados y de recuperación de la memoria histórica han logrado rescatar la fecha de la muerte de los demás, que, en muchos casos, fue notificada a la familia años después a través del Ministerio de Antiguos Combatientes y Víctimas de Guerra de Francia, tal y como destaca un trabajo de Isabelo Herreros. De los 23 leoneses de los que se tiene constancia de su muerte durante el Holocausto, sólo uno -Agustín Ovalle, de San Juan de la Mata- estaba en Mauthausen, mientras que los otros 22 murieron lentamente, extenuados de trabajos forzados, en el vecino campo de Gusen. Las entradas en Gusen se daban por dos causas, «unas se hacían voluntariamente al informarles que era un campo con un régimen más benigno, y otras en un Triage , si se encontraba muy mermado de fuerzas», según el testimonio de uno de los supervivientes, Francisco Batiste Baila, que hizo el viaje de la línea Maginot a Mauthausen y de este campo de la muerte a Gusen, a tan sólo cinco kilómetros de distancia. «En realidad Gusen era un campo de exterminio, una forma de descongestionar el campo central», añade. Una fábrica de cadáveres. Los españoles deportados eran repúblicanos exiliados en Francia que, en su mayor parte, habían pasado por las penalidades de los campos de arena establecidos en la costa atlántica por el gobierno de Petain, luego se alistaron y contribuyeron en la lucha de la resistencia francesa contra los alemanes y fueron capturados al grito de ¡Viva la France!

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