El ministro recuerda a Maragall que no habrá más reformas constitucionales que las anunciadas
El Gobierno ofrece un pacto a las autonomías para gobernar España
Sevilla adelantó que tendrán valor de Estado si respetan la solidaridad interterritorial

El ministro Sevilla, en la rueda de prensa que ofreció ayer en Barcelona
El Gobierno no está dispuesto a que la nueva financiación que reclaman las autonomías rompa la cohesión interterritorial. A tal fin, el ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, propuso ayer en Barcelona un «doble pacto» a las comunidades para «cogobernar» la nación y garantizar la «estabilidad institucional». El Ejecutivo dará a las comunidades valor de Estado pero, a cambio, les exigirá respeto a la potestad de la Administración central de garantizar la solidaridad interregional. Es decir, no admitirá la pretensión de Cataluña de equilibrar sus cuentas con el Estado. Sevilla lanzó en Barcelona, en una conferencia que pronunció en el Círculo de Economía, su oferta de «doble pacto», que enmarcó en el deseo del Gobierno de «aprovechar la pluralidad de España para generar sinergias de las que todos se beneficien». El ministro de Administraciones Públicas recalcó la necesidad del «respeto mutuo» para no vaciar de competencias ni al Estado ni a las comunidades y señaló que «no todo cabe» en las reformas de los estatutos porque «todos los pueblos de España formamos parte del mismo espacio democrático de convivencia». Sin discriminaciones Insistió así el ministro en que las modificaciones estatutarias deben servir para mejorar esa convivencia y en ningún caso «para establecer barreras o discriminaciones entre los ciudadanos y los territorios». El ministro no aludió explícitamente a las demandas de Cataluña de alcanzar un nuevo sistema de financiación de las autonomías que le permita pagar al Estado por lo que recibe -un sistema similar al del cupo vasco-, pero su mensaje y su oferta de pacto tuvo como destinatario principal al gobierno catalán. De hecho, recogió la reciente afirmación del presidente de la Generalitat, Pascual Maragall, de que Cataluña es también Estado, para ofrecer ese reconocimiento pleno y «definitivo» a las autonomías si éstas se comprometen, a su vez, a respetar las competencias del Gobierno central «y el deber constitucional que debe cumplir para garantizar la igualdad de derechos, la cohesión y solidaridad entre todos los ciudadanos y los territorios españoles». Una misión para la que, recordó, el Ejecutivo «también necesita medios y competencias». Admitió como «conveniente» la búsqueda de fórmulas para mejorar la suficiencia y autonomía financiera de las comunidades e incluso consideró «interesante» alguna de las propuestas aportadas en ese sentido en el debate catalán. Pero dejó claro que el nuevo sistema de financiación que se acuerde ha de tener aplicación general y mantener «el imprescindible principio de la cohesión territorial como tarea fundamental del Gobierno central». Ese «doble pacto» dirigido a que «cogobernemos este país» debería sellarse, según Sevilla, en esta legislatura y facilitar una «duradera estabilidad institucional».