Se negó a comentar los posibles contactos para un acuerdo con ETA
Zapatero insinúa a Batasuna que se está jugando su legalización
El PP avisa al Gobierno de que debe enterrar cualquier esperanza de tregua
José Luis Rodríguez Zapatero condenó ayer, desde Varsovia, el atentado perpetrado por ETA en Madrid, pero sostuvo que estas acciones criminales no van a modificar su estrategia de «poner todos los instrumentos para conseguir el fin de la violencia». El presidente del Gobierno manifestó que poner bombas «sólo conduce a la cárcel», y si quienes las colocan tienen otros objetivos tendrán que desistir ya que «toda la sociedad» debe saber que no podrán evitar que «el futuro del País Vasco, en el conjunto de España, se va a construir a pesar de ellos». El jefe del Ejecutivo quiso que sus primeras palabras tras reunirse en el palacio Belweder con el primer ministro de Polonia, Marek Belka, fueran un rotundo rechazo al atentado en la capital española. «Quiero decir -manifestó en tono solemne- a los terroristas de ETA, y a quienes les apoyan, que no caben en la sociedad política ni en la sociedad civil». Un mensaje que, además de la organización terrorista, tenía como destinatario a Batasuna en un momento en que arrecian las demandas del nacionalismo para que se revise su ilegalización y pueda participar en las elecciones vascas del 17 de abril. Consultado sobre si entre los medios para acabar con ETA figuran los contactos con Batasuna o el sondeo a presos terroristas, Zapatero se negó a comentar esas alternativas y apuntó que quienes citan dichas vías son los que deben asumir «la responsabilidad» de hacerlas públicas. El presidente del Gobierno insistió en que el único destino de ETA es desaparecer porque «nunca» va a conseguir sus objetivos políticos a través de los atentados. Una opinión, aseguró, que es compartida por sectores «ampliamente mayori-tarios» de la sociedad española y también de la vasca. Captar el mensaje Por su parte, el Partido Popular cree que el atentado debería servir al Gobierno para captar un mensaje: cualquier esperanza en una tregua o un fin dialogado de ETA requiere ser enterrada. El primer partido de la oposición entiende que, hasta ahora, el equipo de Zapatero no ha sido lo suficientemente claro a la hora de explicar si está manteniendo o no conversaciones con la banda terrorista a fin de que abandone las armas. De ahí la advertencia de su secretario general, Ángel Acebes. «Este -dijo- no es momento ni de diálogo ni de acuerdos con los que han puesto el coche bomba; es el momento de la derrota definitiva, de la reparación a las victimas, y del cumplimiento de sus condenas». Las palabras del número dos del PP fueron acompañadas de una rotunda condena compartida por todos los partidos con representación parlamentaria, que avisaron a la organización criminal de que nunca alcanzarán sus objetivos. En este sentido se pronunciaron los dos aliados del Gobierno en el Congreso, IU y ERC. El portavoz de la formación independentista, Joan Tarda, advirtió a ETA de que así «está haciendo un mal camino a la soberanía de Euskadi» y Gaspar Llamazares remarcó que mientras no deje las armas no se le podrá considerar interlocutor político. El representante de CiU en la cámara baja, Josep Antoni Durán i Lleida, se hizo también eco de los rumores que hablaban de conversaciones para el fin próximo de ETA y, tras condenar lo ocurrido, aventuró que queda aún un largo camino por recorrer. «No hay que pensar en diálogo alguno con ETA mientras no deje de matar y mientras no deje la violencia», reclamó. Desde el PNV, su presidente, Josu Jon Imaz, censuró un atentado que, a su juicio, demuestra que ETA «sigue ahí» y que no se pueden «lanzar las campanas al vuelo» y hablar de su próximo final. En cualquier caso, se ratificó en sus polémicas declaraciones sobre la necesidad de dialogar «incluso con el demonio» «Quiero decir a los terroristas y a quienes les apoyan que no caben en la sociedad política ni en la sociedad civil» J.L. RODRÍGUEZ ZAPATERO