Desmantelan una red en Marbella que blanqueó parte del dinero de Yukos

Uno de los aviones decomisados en la operación policial
La investigación de la red dedicada al blanqueo de capitales y bienes muebles e inmuebles que desarticuló la Policía Nacional este viernes revela que parte del dinero que estaba en sus manos procedía de la petrolera rusa Yukos. Según el Ministerio del Interior, ya son 41 los detenidos en el marco de la operación Ballena Blanca una compleja investigación que se inició en septiembre del 2003 y que se considera la mayor en España contra las organizaciones de lavado de dinero. Un día después de que se desencadenaran las detenciones, el Ministerio del Interior ha hecho balance de la operación, realizada en todo el litoral malagueño, y en las provincias de Cádiz, Alicante y Granada. En total, han sido 41 los detenidos, de nacionalidad española, marroquí, francesa, finlandesa, rusa y ucraniana. El blanqueo realizado por esta red supera los 250 millones de euros. Según los investigadores, se ha llegado a determinar el posible destino final de importantes flujos de dinero procedente de una detracción ilegal masiva de fondos con origen en la petrolera rusa Yukos. Al parecer, estos fondos fueron traspasados a una empresa holandesa y reinvertidos por su filial en España. Las autoridades policiales y judiciales rusas ya se han interesado por estos hechos. Durante la operación, en la que participaron más de 300 agentes, se practicaron 18 registros en diferentes domicilios y oficinas y se intervinieron 251 fincas inmobiliarias a lo largo de toda la Costa del Sol, entre las que destacaban viviendas de gran lujo, incluyendo dos promociones completas. Los investigadores han intervenido varios furgones de documentos e innumerables discos duros informáticos que están pendientes de analizar. Se bloquearon cuentas bancarias por valor de varias decenas de millones de euros, 410.000 euros en efectivos, 42 vehículos de alta gama (de las marcas Rolls Royce, Ferrari, Porsche y Mercedes), dos aeronaves tipo EC-DDL y King Air C90 que estaban en el aeropuerto de Málaga y con un valor cada una de más de un millones de euros y una embarcación de 56,5 metros de eslora que estaba atracada en Puerto Banús. Al tiempo se practicaron registros en Holanda, en concreto en La Haya y Harlem, con resultado positivo, en coordinación con las autoridades de ese país.