| Reportaje | Las paradas |
Miradas, lágrimas y algún desacuerdo
A las puertas de la iglesia de San Marcos, el manto, la mantilla y la corona de la Virgen «peregrina» se sustituyeron por otros acordes con la llegada a la ciudad

La dulzaina y el tamboril acompañaron al cortejo
Tras realizar una parada en la Ermita de Santiago de Trobajo del Camino, el cortejo continuó hasta el puente de San Marcos a donde la imagen llegó pujada por las dos corporaciónes de los ayuntamientos del Voto que, a su llegada, saludaron al alcalde y a los concejales del Ayuntamiento de León, tal y como manda la tradición. En ese momento, miles de leoneses aplaudieron a la Virgen que llegó a la plaza de San Marcos escoltada por todos los pendones participantes. A la puerta de la iglesia, y tras firmar el acta correspondiente, los ayuntamientos del Voto entregaron al de León la imagen ante la mirada de representantes de las 16 cofradías penitenciales de la capital encargados de pujar el paso hasta la plaza de San Marcelo. A las puertas de la iglesia de San Marcos se procedió al cambio de trono, a uno de mayor envergadura que pujaron cerca de 80 braceros junto con la Corporación Municipal. Según marca la tradición es en el interior del templo donde se realiza el cambio de manto, mantilla y corona de la Virgen, aunque la celebración de una boda hizo que esta ceremonia se realizara a las puertas de la iglesia lo que permitió verlo de cerca a cientos de personas. Así, la Virgen cambió su manto negro de peregrina, que donó la mujer del benefactor del santuario, por uno de terciopelo bordado en oro con el escudo de León, de color azul, del año 1930, con el que permanecerá hasta el regreso el próximo sábado.. Después, las hermandas Misioneras Dominicas del Rosario se encargarán de guardarlo y cuidarlo hasta la próxima ocasión. También se cambió la corona por la de oro de la coronación canónica con piedras preciosas que donaron los leoneses. Desde este punto, la patrona de los leoneses también llevó las medalla de oro y la de regidora perpetua de la ciudad de León. Una vez cumplida la tradición, aunque no a gusto de todos, se reanudó de nuevo la procesión. Alcalde y concejales del Ayuntamiento de León pujaron la imagen, junto con los devotos, hasta llegar a la iglesia de San Marcelo, donde la Corporación, previa firma del acta correspondiente, entregó la imagen al Cabildo de la Catedral, siendo sus canónigos, junto con los devotos, los que trasladaron hasta el templo catedralicio a la Virgen. En ese momento se incorporó el obispo de León, Julián López, encargado de recibir a la patrona de León.