| Testimonio |
«Nos pararon en el metro por una alerta que no nos quisieron explicar»
Un joven leonés de 25 años, Ayad Hindi Mediavilla, empleado del Deutsche Bank, es uno de los muchos habitantes de Londres que ayer no llegaron a su puesto de trabajo porque los atentados terroristas se lo impidieron. Desde su casa en la capital británica, Ayad, que lleva siete años residiendo allí, explicó el periplo que vivió en esta jornada trágica y sus sentimientos a medida que iba conociendo el alcance de lo ocurrido. Ayad afirma que, transcurridas varias horas, las cosas están «más tranquilas y la gente parece algo más relajada». Es una impresión que se mezcla con las sensaciones que le conmueven mirando los testimonios que ofrecen las principales cadenas de televisión inglesas. «La ITV y la BBC están dando noticias continuamente», explica y asegura que «personalmente no sabía que era un ataque, cuando te enteras de la magnitud te sientes fatal, te dan ganas de llorar. Los españoles ya lo conocemos por desgracia». En lo que más ha pensado en las horas pasadas desde las explosiones es en «la sensación que tiene que tener la gente allí atrapados en el metro, da miedo sólo de pensarlo». Ayad Hindi se dirigió por la mañana a la Nothern Line del metro londinense para llegar a su puesto de trabajo en una oficina del Deutsche Bank. Un cartel le anunciaba una de las frecuentes averías en este medio de transporte y entonces pensó en coger un autobús. Mientras esperaba comprobó que su estación ya se volvía a abrir al público y regresó para tomar el metro habitual. Cuando sólo había recorrido un tramo entre dos estaciones el convoy se detuvo. «El conductor nos dijo que le habían ordenado quedarse allí por una alerta, que había un incidente del que ya nos enteraríamos y que no estaba autorizado a ofrecer detalles», explica Ayad. Alrededor de las nueve decidió acercarse a una parada de autobús y allí escuchó que todo el metro de Londres estaba parado. «Yo pensaba que sólo era la línea negra y allí me enteré de que era todo, hablaban de explosiones pero se pensaba que era por fallos eléctricos», comenta. Ayad se enteró de lo que realmente había ocurrido cuando regresó a su casa . «Cuando vi lo del autobús quedó claro y entonces me puse a llamar a mis padres, que están en España, a amigos y conocidos de aquí, pero las líneas estaban colapsadas».