Diario de León

La mayoría simplemente se catalogan y vuelven a cubrirse, sin destruírlos, por si hay que recuperarlos en el futuro

Más de 525 obras han sido paradas este año al encontrarse restos arqueológicos

La abundancia de restos en los cascos históricos multiplica los costes de las nuevas edificaciones

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Antonio Núñez - león
León

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Un total de 525 licencias de obras fueron paralizadas temporalmente para ser sometidas a estudio y realizar catas arqueológicas en la provincia de León hasta finales del pasado mes de agosto, con costes añadidos difíciles de cuantificar para constructores y compradores de viviendas. Todas ellas estaban situadas en enclaves históricos y privilegiados, dentro de recintos amurallados romanos o medievales, que costituyen un costoso lujo para quienes aspiran a vivir en el centro de las ciudades. Según el jefe del Servicio Territorial de Cultura de León, Jaime Lobo, su departamento está saturado de demandas de informes sobre la idoneidad de las nuevas edificaciones cuando coindicen con áreas históricas y los alcaldes tienen que remitir los expedientes de licencia de obras para evaluar su impacto sobre los restos arqueológicos que puedan hallarse en en subsuelo. Se empieza a cavar los cimientos y, como casi siempre aparece algo, lo normal es que se estudie, se catalogue y se vuelva a enterrar para, a continuación, levantar encima las nuevas edificaciones, Excavaciones y cimientos En León capital, por ejemplo, o en Astorga cualquier promoción urbanística corre el riesgo de encontrarse en sus cimientos con restos romanos o medievales, hasta ahora tan olvidados que no le ineresaban a nadie. Sin embargo, una vez que se cava para reedificar una casa en el caso antiguo lo más probable es encontrarse con ellos en los cimientos, con lo cual deben paralizarse las obras para realizar catas arqueológicas, evaluar por los técnicos la importancia de los descubrientos cubiertos por otras viviendas, a su vez en ruina, y decidir si merecen ser conservados para la posteridad o no. El resultado suele ser en más del 90% de los casos de un interés poco relevante y el 10% restante se limita a obras de mantenimiento de murallas dentro de recintos privados (antiguo hotel Carmina), la prohibición de de construír edificios adosados a la propia muralla o remodelar los ya existentes, como en las calles Ruiz de Salazar, Caño Badillo o Independencia, de León capital, o la obligación de constrír vitrinas para que desde la propia calle pueda observarse un subsuelo de restos romanos, por ejemplo en la plaza de la Catedral. A su vez, en la Plaza Mayor hubo que paralizar durante más de un año la construcción de un aparcamiento subterráneo y las obras de restauración del entorno de la iglesia de Palat del Rey, al lado, estuvieron paralizadas largo tiempo por el hallazgo de sarcófagos de monjas y frailes. Los «Principia» o primer asentaciento de las legiones romanas en León capital, que ahora caen en el número 7 de la calle San Pelayo, vuelven a ser otro motivo de polémica. Según la Junta, con un patrimonio arqueógico tan rico en las ciudades de la provincia resulta difícil establecer criterios de conservación, que, en todo caso, dependen también de cada ayuntamiento. Algunos técnicos ironizan sobre el tema señalando que, si se quisiera conservar todo y restaurarlo al aire libre, habría que trasladas los pueblos de sitio a medida que se fueran arruinando las casas que se construyeron encima. Son excepcionales los casos de inmuebles o solares que no se pueden reconstruír: unas veces se compensa a los propietarios con una planta más, a cambio de que renuncien a sótanos y garajes, que pasan a ser de propiedad pública, y en otras simplemente se les obliga a mantener, dentro del nuevo inmueble, paredes que pertenecieron a murallas o fachadas y alturas que no desentonen con el entorno. En unos casos se debe permitir el acceso público y en otros se mantiene como recinto privado, pero con controles administrativos. «Cuando no se deja edificar en un casco antiguo el problema es quién tiene que indemnizar al constructor» JAIME LOBO, jefe del Servicio Territorial de Cultura

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