Pascual Maragall no acudirá a exponerlo en el Congreso cuando se debata en noviembre
Mas, Carod y De Madre serán quienes defiendan en Madrid el Estatuto La financiación centra el debate
Zaplana: «Desde Cataluña nos mandan una Constitución que modifica la nuestra»

Zaplana advirtió de que el PP no permitirá que se apruebe el texto
El presidente de CiU, Artur Mas, la presidenta de grupo del PSC, Manuela De Madre, y el líder de ERC, Josep Lluís Carod-Rovira, serán los representantes del Parlamento catalán que defenderán el nuevo Estatuto ante el Congreso de Madrid cuando llegue el momento de su toma en consideración, prevista inicialmente para noviembre. A diferencia de lo que ocurrió con el Estatutoo vasco, que fue defendido en solitario por su presidente Juan José Ibarretxe, el texto catalán será expuesto en la tribuna por una terna que simboliza al tripartito. Hoy está previsto que el presidente del Parlamento catalán, Ernest Benach, entregue en mano a su homólogo del Congreso, Manuel Marín, el texto del Estatuto para que se inicie su tramitación. Los socialistas llegarán al debate bastante divididos. El portavoz parlamentario, Alfredo Pérez Rubalcaba, llamó ayer a la calma a sus filas y pidió a sus diputados tranquilidad asegurando que se enmendarán los aspectos «de dudosa constitucionalidad». La estrategia de los socialistas está siendo doble, ya que, a la vez, intentan convencer a sus compañeros en la aprobación del Estatuto en Cataluña de que tienen que apoyar algunas de las enmiendas del PSOE si quieren que el partido del Gobierno les respalde en Madrid. Ayer, el presidente catalán, Pasqual Maragall, que hoy se entrevista con Zapatero, convocó en la Generalitat a los líderes de los cuatro grupos parlamentarios que apoyaron el nuevo Estatuto en Parlament (CiU, PSC, ERC e ICV-EUiA), con el fin de mantener «la estrategia de unidad» de cara a la fase negociadora en el Congreso. Pero nada de esto convence al Partido Popular. Su portavoz, Eduardo Zaplana, recalcó ayer que «desde Cataluña nos mandan una Constitución que modifica nuestra Constitución» e insistió en que no descartan acudir al Tribunal Constitucional si el texto se tramita como proyecto de ley o si, en cualquier caso, se aprueba tal como está. El tema da para mucho y hasta el presidente del Fútbol Club Barcelona, Joan Laporta, opina. Según dijo ayer, «España tiene una oportunidad histórica para encajar a Catalunya dentro del Estado». Igual que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, el ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, afronta el Estatut sin dramatismos y tampoco se escandaliza por que Cataluña se defina como nación. De hecho, ayer consideró que el término es compatible con la Constitución siempre que no tenga valor jurídico, es decir, no se introduzca en ningún otro apartado del Estatut que no sea el Preámbulo, al tiempo que situó los problemas «serios» en el sistema de financiación y el blindaje de competencias de la Generalitat, dos aspectos que deberán ser negociados con calma con los partidos catalanes. Mientras, el jefe del Ejecutivo socialista afronta hoy las interpelaciones de PP, PNV e IU-ICV en la Cámara Baja sobre las reformas estatutarias y una reunión a media tarde con el president de la Generalitat, Pasqual Maragall. «Se podría hablar de soluciones que sean perfectamente compatibles con la Constitución», señaló Sevilla en relación con el término nación que ha generado una debacle de interpretaciones y opiniones en la esfera política española y que parece haber dividido tanto al Gobierno como al PSOE. Así, el ministro es de la misma opinión que Zapatero, también «se podría hablar» de que «Cataluña es una nación dentro de la nación española» y el término no tiene por qué ser incompatible.