Diario de León

Más pragmatismo y menos discursos

La mayoría de los representantes latinoamericanos en la cumbre se enfrentan a la emigración masiva que no han logrado detener pese al crecimiento económico

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Julio Á. Fariñas - enviado especial | salamanca
León

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Los representantes de los 19 países latinoamericanos que este fin de semana comparten mesa y protocolo en Salaman-ca con los de Portugal, Ando-rra -nueva en este foro- y España, país anfitrión, vienen dispuestos a que este encuen-tro no sea uno más dentro de esa apretada agenda que, muy acertadamente, el colombiano Álvaro Uribe calificó de «tu-rismo presidencial». América Latina acude a la cumbre precedida por la bonanza económica de los dos últimos años, aunque con democracias de baja calidad, reformas constitucionales pendientes y un preocupante ascenso del número de personas condenadas a la emigración porque sus países acusan carencias estructurales profundas que hace que no sean competitivos y que, por tanto, no creen esperanza y empleo. Este buen momento económico, el mejor del último cuarto de siglo, no ha servido para frenar el éxodo que en la actualidad se cifra en más de cuatro millones de personas distribuidas por EE. UU., Canadá y Europa, según datos del Banco Mundial. El Producto Interior Bruto (PIB) regional creció 5,5 puntos en el 2004, pero, según los exper-tos, fue más gracias al tirón de Estados Unidos y China que a mejoras en los niveles de competitividad de las economías de la mayoría de los países, donde la distribución escandalosamente injusta de la riqueza sigue siendo un mal endémico. Cerca del 50% de los 550 millones de latinoamericanos vive con menos de 1,6 euros diarios. Si América Latina no crece a un ritmo sostenido del 5% o el 6%, la reducción de la pobreza al 50% para el año 2015, prevista en los Objetivos del Milenio, será imposible, según estimaciones de los expertos. Por eso, la lucha contra la pobreza, con «soluciones, no declaraciones», es la prioridad más urgente, según el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos. También por todo lo explicado, el tema migratorio es otro de los asuntos centrales de esta cumbre. El Gobierno español reconoce que el país se está beneficiando del trabajo de un millón de latinoamericanos que viven dentro de nuestras fronteras. Por eso pretende que esta realidad revierta también a los países de origen de los inmigrantes. En especial, a través de las re-mesas de divisas que generan y de los nuevos instrumentos financieros que se pretenden establecer. Entre ellos se citan la concesión de préstamos para la vivienda o para cubrir cualquier otra necesidad básica. Pero si el momento económico de Latinoamericana es bueno, el político no lo es tanto. La mitad de los gobernantes presentes en la cita de Salamanca puede que ya no lo sean dentro de 12 meses. El primero en afrontar el reto de las urnas, aunque sea de forma indirecta, es el argentino Ernesto Kirchner, que dentro de una semana tendrá elecciones legislativas, que serán un examen de su gestión y una oportunidad para consolidar su liderazgo en el seno del peronismo. A Salamanca viene de oyente, le interesan básicamente los encuentros bilaterales. Tres jefes de Estado de la región -el chileno Ricardo Lagos, el hondureño Ricardo Maduro y el boliviano Eduardo Rodríguez- serán ex presidentes para Navidad. En el 2006 otros cuatro se unirán a la lista de quienes abandonan el cargo y dos más pueden llegar a hacerlo porque hay elecciones programadas en Costa Rica, México, Perú, Colombia, Brasil y Nicaragua. Esta realidad política, en buena medida, reviste de provisionalidad los resultados de una cumbre que, mediáticamente al menos, está copada por Chávez y Castro, un tándem que pretende publicitarse como la alternativa a los males endémicos del nuevo continente. El que lo consigan o no va a depender, en buena medida del grado de efectividad que tengan los acuerdos que salgan de esta cumbre. España está apostando muy fuerte. Prueba de ello es que la cooperación española se va a cifrar en 3.200 millones de euros. Una cantidad, de la que 30% está destinada a escuelas, centros de salud, centrales eléctricas y saneamientos en América Latina. Secretaría general En la cita salmantina destaca especialmente la puesta en marcha de la Secretaría General Iberoamericana, cuya financiación y plan de trabajo fueron aprobados ayer y que estará dotada en su primer año de actividad de un presupuesto de 5,3 millones de euros. El 70% de esta cantidad la aportarán entre España (casi el 60% del total), Portugal y Andorra. Al frente de esta institución se situará el uruguayo Enrique Iglesias, que fuera presidente del Banco Interamericano de Desarrollo y en cuyas reconocidas capacidades para la negociación y la administración de recursos están depositadas grandes esperanzas. Los augurios son buenos y si por fin se impone el pragmatismo, habrá avances.

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