| Análisis | El papel de la soberana |
La Reina cedió todo su protagonismo

Los gestos de complicidad se repiten entre suegra y nuera
Los gestos que emana la familia real siempre tienen un porqué, aunque son tan sutiles que en muchos casos pasan inadvertidos. Los de la reina española con su nuera, doña Letizia, suelen ser explícitos y muy generosos. La reina no acudió al parto de doña Leonor, a pesar de que además de su rango de segunda en la sucesión al trono es hija de su ojito derecho, el príncipe Felipe. La cara de absoluta felicidad que mostraba ayer doña Sofía indicaba lo mucho que le importaba este bebé. Entonces, ¿por qué no estuvo durante el nacimiento? Son tres los motivos que seguramente barajó la Casa Real para espaciar la visita de la reina: dejar el protagonismo al matrimonio, ceder generosamente a la madre de doña Letizia su papel de abuela materna y hacer de la pequeña Leonor una nieta más, sin preferencias. Doña Sofía siempre ha apoyado a su hijo y se ha repetido en muchas ocasiones que tras su férrea oposición al matrimonio con Isabel Sartorius, el corazón de la reina se ablandó ante las elecciones de su hijo predilecto. Cuando don Felipe convirtió a una periodista divorciada y de clase media en heredera al trono español, doña Sofía la situó a su derecha. Siempre sonriente y charlatana con la princesa de Asturias, la reina la guiaba en sus primeras apariciones y con su abrazo de madre más que de suegra acalló cualquier crítica de los puristas. La reina no apareció en los momentos en que la protagonista podía ser su nuera. En el anuncio del compro-miso, cuando la pareja dio a conocer el estado de buena esperanza, cuando ingresó en la clínica para dar a luz. Es ésta la mejor baza de doña Letizia para ganarse el corazón de los monárquicos más recalcitrantes. La ausencia de los Reyes en el nacimiento también es un gesto hacia la madre de la parturienta -¡cuántos roces se han producido en momentos semejantes!-, que entró en la clínica siendo ya abuela. Y finalmente, es una elegante manera de recalcar que doña Leonor, por muy infanta que sea, es para los Reyes su séptimo nieto. No es más, aunque tampoco menos.