Los técnicos desconocen el origen del suceso y el alcalde no descarta la hipótesis del suicidio
La explosión de gas en un edificio de Tarragona causa cinco muertos
Muere el bebé de la mujer fallecida junto a sus otros dos hijos y hallan sin vida al único desaparecido
La explosión ocurrida el jueves por la noche en la tercera planta de un edificio situado en el número 72 de la Rambla Nova con la calle Fortuny de Tarragona ha causado ya cinco víctimas. A los tres fallecidos en el momento de los hechos se unieron ayer otras dos personas. Los Bomberos de la Generalitat encontraron entre los escombros, con la ayuda de perros adiestrados, el cuerpo sin vida de una cuarta víctima, mientras que un bebé de mes y medio, hijo de la mujer muerta, falleció en un hospital de Barcelona. En un primer momento, los equipos de rescate pudieron determinar que habían muerto en el siniestro tres miembros de una misma familia, una mujer de 37 años y sus dos hijos, de 3 y 5 años. El padre de los tres niños muertos y esposo de la mujer que falleció, de 36 años, sufrió heridas leves y tuvo que ser atendido por los equipos médicos por una crisis de ansiedad. Una pequeña fuga de gas no puede causar una explosión de la magnitud como la que se produjo anoche en el tercer piso del inmueble número 72 de la rambla Nova de Tarragona, según han explicado algunos técnicos municipales y el jefe de los bomberos de Tarragona. Estos técnicos, aunque han dicho desconocer aún el origen de la explosión, sospechan que se produjo una gran acumulación de gas durante bastante tiempo por la tremenda deflagración que derribó dos de las cuatro plantas del inmueble. Por su parte, el alcalde en funciones de Tarragona, Francesc Ricomá, no descartó ayer que la explosión de gas se haya podido producir por un suicidio. Preguntado acerca de esta posibilidad, el alcalde en funciones ha respondido: «no niego que es un rumor, no niego que es una hipótesis, pero nosotros sólo atendemos a las pruebas objetivas que aporte la policía científica». En el entresuelo del edificio también vivían tres hermanas, de 24, 28 y 29 años, que tuvieron que ser trasladadas al Hospital Santa Tecla de Tarragona con heridas de diversa consideración. Además, dos personas que circulaban por la calle a escasos metros del edificio donde se originó la explosión, un ciudadano alemán de 53 años y un español de 41, también resultaron gravemente heridas y el primero se encuentra en estado crítico. El cuerpo sin vida de la cuarta víctima del siniestro encontrado ayer por los equipos de rescate corresponde a una persona de unos 47 años, maestro de profesión, que se había trasladado a vivir en la tercera planta donde, al parecer, se produjo la explosión, hace tan sólo dos días. Trabajos complejos El delegado del Gobierno en Tarragona, Xavier Sabaté, y el alcalde accidental de la ciudad, Francesc Ricomà, comparecieron en rueda de prensa para explicar el proceso de los trabajos de desescombro «extremadamente complejos» que realizan los Bomberos de la Generalitat y los técnicos municipales, y anunciaron que «los resultados no serán inmediatos»y «podrían durar dos días». El delegado del Gobierno explicó que el estado del edificio siniestrado es «muy complicado» y la prioridad de las autoridades es «garantizar la seguridad de los ciudadanos y los bomberos». Por otra parte, el bebé que falleció en Barcelona, donde fue trasladado al Hospital Sant Joan de Déu, había sido operado antes en el Hospital Joan XXIII de Tarragona. Fuentes del centro sanitario barcelonés señalaron que las heridas del bebé era «irreversibles» y «no se pudo hacer nada» para salvarle la vida.