Diario de León

| Crónica polítIca | Un final de año revelador |

ZP pisa el freno pero Rajoy no

Piqué quiere participar en los trámites

Piqué quiere participar en los trámites

Publicado por
Manuel Campo Vidal - madrid
León

Creado:

Actualizado:

El fin de año está siendo muy revelador para determinar lo que está pasando en la política española. El Zapatero algo torpón de los últimos meses, que con sus errores y los de sus amigos catalanes permitió una recuperación del PP en las encuestas, está haciendo las cosas de otro modo y conteniendo su retroceso. El Presidente está pisando el freno y controlando mejor la marcha. Mariano Rajoy, en cambio, sigue apretando el acelerador para adelantarlo aunque vengan curvas, con riesgo evidente de meter a su partido en la cuneta. Nos explicamos. Una cosa es hablar y otra presentar documentos. Pocos creían a José Blanco cuando decía desde el primer momento aquello de «ya vereis como controlaremos el Estatuto de Cataluña en las Cortes, diga lo que diga Carod». Tres meses después aparece el documento del Ministerio de Economía rebajando el plan de financiación catalán, negando una Agencia Tributaria propia y resolviendo sombras de inconstitucionalidad. Sin duda, Zapatero está decidido a enfriar el Estatuto y rápido. La prensa económica de ayer sábado ya se felicitaba de la decisión presidencial. Ahora habrá que hacerlo, no sin sobresaltos, en las Cortes y aguantar la indigestión catalana por la cirugía. Pero al tiempo que Pedro Solbes sacaba las tijeras en Madrid , el influyente Círculo de Economía de Cataluña, que es el portavoz del empresariado catalán más culto, por boca de su presidente José Manuel Lara, pedía «un Estatut realista, constitucional y no intervencionista.» Los empresarios catalanes lo tienen claro: primero habló el Foment del Treball, que viene a ser la CEOE catalana, para pedir, «limpieza del intervencionismo en el texto estatutario, y de paso de todas las leyes españolas y europeas, para favorecer la competitividad». Y ahora el Circulo lamenta «el clima de enfrentamiento político y de crispación en la vida política y mediática» y considera «irresponsable conducir a desavenencias extremas a una sociedad que superó sin traumas los momentos difíciles de la transición.». Es decir: Zapatero pìsa el freno y cuenta con el beneplácito del empresariado catalán y de la prensa económica de Madrid para el recorte. Carod, y quizás el propio Maragall, quedarán enfrente con evidente ruido mediático pero el PSC, que nadie se llame a engaño, mayoritariamente apoyará el nuevo texto. Por más que en las informaciones de prensa, y sobre todo de radio, se haya magnificado en los últimos días alguna declaración de Joaquim Nadal, por cierto del grupo más sensato de los consellers, el PSC lo controla sin problemas su primer secretario, José Montilla, ministro de Industria. Se verá. Del pataleo previsible de Esquerra y del disgusto de Maragall hay pocas dudas. De la actitud de Convergencia por un lado y del PP por otro, bastantes. Mas ya ha dicho que no hay que ir tan rápido como Zapatero pretende y pide tiempo para maniobrar pero a nadie se le escapa que Convergència i Unió sueña con volver al poder en Cataluña y en Madrid y siente que eso puede estar cerca. Difícilmente echará la oportunidad por la borda aunque tenga que hacer una pirueta nada fácil ante su electorado, tan cortejado por Esquerra Republicana.. Otra cosa es el Partido Popular. Crecido en las encuestas por patinazos ajenos, sorprende de un personaje tan inteligente como Mariano Rajoy que siga pisando el acelerador cuando su oponente principal frena entre aplausos de los empresarios. Sobre el Estatuto, pocas palabras tan mesuradas hubo como las de Josep Piqué, condenado a vivir en minoría dentro de su partido, desde hace tiempo dominado por los crispadores. Piqué reclama participar en el trámite parlamentario y recoger los frutos de su trabajo porque el texto final del Estatuto vendrá a decir bastantes de las cosas que él mismo propuso en el Parlamento de Cataluña. Pero se le dice que no. Como se le dijo que no a Ana Pastor en la defensa de la LOCE, cuando, gracias a la presión del propio PP, entre otros, se rectificó y sin duda se mejoró la ley. Pero la consigna parece ser que se diga que «no» en cualquier caso. Y el propio Rajoy ha ridiculizado los logros de Zapatero en la Cumbre Europea donde el Presidente ha conseguido aliarse con Chirac y después sumar ambos a Angela Merkel hasta sacar a Blair de su castillo de privilegios. Cierto que en su día un inexperto Zapatero dijo que Merkel había fracasado en las urnas y alguien tendría que aconsejarle que ya demostró su imprudencia dando por ganador a Kerry frente a Bush, pero el resultado de la Cumbre no ha sido para España «una tomadura de pelo» como pretende Rajoy. Muy pocos lo entienden así. Y lo peor, el terrorismo. El debate en las Cortes el pasado miércoles es ilustrativo de la imprudencia con que maneja el volante el Partido Popular. Rajoy volvió a acosar al Gobierno a cuenta del terrorismo vasco y Zapatero le leyó una estadística implacable: en cuatro años de oposición él nunca utilizó ese delicado asunto contra Aznar y el PP no para de recurrir a ese asunto para desgastarlo. «Debería usted tener el decoro de no hacerlo,» le espetó el Presidente en una de sus mejores intervenciones de los últimos meses. Puede tener alguna razón Alberto Núñez Feijoo cuando comentaba a La Voz que «Zapatero está empeñado en marginar al PP y pactar con todos menos con nosotros para presentarnos como aislados ante la sociedad». Pero difícilmente sabremos si Zapatero pretende eso, porque el PP ya lo hace por su cuenta. Y riesgo.

tracking