CiU estrecha su acercamiento al Gobierno y se ofrece como socio estable aunque siga con ERC
PP y ERC comparten ahora la estrategia de criticar el Estatut y hacer oposición
Zapatero reprocha a Rajoy que descalifique el acuerdo catalán si dice desconocerlo
Zapatero hizo ayer una cerrada defensa del acuerdo alcanzado con CiU, PSC e Iniciativa sobre la reforma del Estatuto de Cataluña ante las críticas que desde extremos y enfoques opuestos lanzaron el PP y Esquerra Republicana. El presidente del Gobierno reprochó a los populares que descalifiquen el pacto al mismo tiempo que dicen ignorar su contenido, y consideró inexplicable que el partido republicano, una formación «progresista», no se sume al consenso. En su debate con Mariano Rajoy, mostró su extrañeza por el hecho de que no conozcan el pacto cuando «desde el primer instante» el PP lo ha «calificado o descalificado». El presidente del Gobierno echó mano de unas gotas de ironía para pedir al líder opositor que su partido «participe constructivamente, como es su estilo», en los debates de la ponencia de la Comisión Constitucional para lograr el «más amplio consenso». Rajoy empezó por tachar de «burla a la gente y falta de seriedad» el acuerdo estatutario forjado el pasado 21 de enero en La Moncloa. Sostuvo que existe un desbarajuste de cifras sobre los beneficios que reportará a Cataluña el nuevo sistema de financiación e indicó que a quien menos iba a creer era al jefe del Ejecutivo porque «hace tiempo» que ha perdido «la confianza» en él, y «otros», en alusión a Esquerra Republicana, «podrán comprobarlo en poco tiempo». Rajoy consideró en el remate de su intervención que es «una vergüenza» la actitud del presidente del Gobierno en la reforma estatutaria y en la política contra ETA, de la que «espero que se arrepienta». Apreciación sobre la que Rodríguez Zapatero no se pronunció. El presidente del Gobierno también se midió con el portavoz de Esquerra, Joan Puigcercós. El cortejo CiU dio un paso más en su cortejo al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y se ofreció como socio parlamentario estable de los socialistas con independencia de la relación que mantengan con Esquerra Republicana. El jefe del Ejecutivo, a su vez, alimentó las expectativas de la federación nacionalista con un trato deferente a su portavoz parlamentario, con el que se reunió en privado en las dependencias gubernamentales del Congreso. La primera sesión de control al Gobierno permitió comprobar el cambio de papeles que se ha producido desde el último pleno de diciembre. La transformación tiene un origen evidente: el pacto del pasado 21 de enero entre Rodríguez Zapatero y el líder de CiU, Artur Mas, sobre el proyecto de reforma del Estatuto de Cataluña, del que quedó excluida Esquerra Republicana. La federación nacionalista, aliada ocasional en el 2005, ha estrechado su acercamiento al Ejecutivo mientras que el partido republicano, socio preferente hasta el año pasado, se ha alejado en la misma proporción. Mientras el portavoz de CiU en la cámara baja, Josep Antoni Durán Lleida, salía en defensa de Rodríguez Zapatero durante la sesión de control y recriminaba a Mariano Rajoy sus críticas al acuerdo estatutario y el sistema de financiación pactado entre el PSOE y su formación, su homólogo en ERC, Joan Puigcercós, jugaba el rol de inquisidor de ese mismo pacto. El presidente del Gobierno, además, empleó un tono amable en su respuesta a Durán, con el que se comprometió a adoptar «en las próximas semanas» medidas para atajar la inflación, mientras que con Puigcercós fue menos afectuoso, e incluso reprochó que pusiera en duda los beneficios que acarreará a Cataluña el nuevo sistema de financiación. La sintonía con unos y el distanciamiento con otros fue evidente. Durán mantuvo en el hemiciclo del Congreso un animado conciliábulo con Zapatero y el vicepresidente segundo, Pedro Solbes, y una segunda charla también con el jefe del Ejecutivo y el portavoz socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba. Concluido el turno de preguntas, el presidente del Gobierno, ante la mirada incrédula del portavoz republicano, invitó al dirigente nacionalista a su despacho en el Congreso para mantener una breve reunión de cinco minutos. Un comportamiento coherente con lo sucedido la víspera, cuando el grupo socialista pactó con CiU varias enmiendas y, en cambio, se abstuvieron de negociar con ERC. Por la mañana, Durán mostró en una conferencia de prensa en el Congreso la «disposición positiva» de su grupo a garantizar la estabilidad parlamentaria del Gobierno al margen de los acuerdos que pueda mantener con Esquerra Republicana. Durán admitió que el entendimiento será «más posible» a medida que se enfríen las relaciones entre los socialistas y ERC.