Zapatero se reúne una hora con Maragall y le deja vía libre para decidir qué solución adopta
El Senado entrega el nuevo Estatut a una Cataluña en crisis institucional
El texto catalán sale adelante con un apoyo del 49,42%, la abstención de ERC y el no del PP

Zapatero abandona el Senado seguido por Maragall y Manuela de Madre
El nuevo Estatuto catalán dio ayer su último paso parlamentario antes de ser sometido a referéndum en Cataluña. La reforma salió adelante en la Cámara Alta con 128 votos a favor, seis abstenciones y los 125 votos en contra del PP, lo que supone un respaldo del 49,42% de los senadores presentes. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, defendió personalmente el texto, idéntico al aprobado en el Congreso, dado que no ha sufrido modificación alguna en el Senado. Los cuatro senadores de Esquerra Republicana de Catalunya, integrados en la Entesa Catalana de Progrès, decidieron abstenerse en la votación a pesar de que su partido propugna el no en el referéndum que se celebrará en Cataluña. De haber votado en contra, la reforma habría sido rechazada por el Senado, lo que hubiera retrasado la consulta popular. Además de ERC, se abstuvieron el senador de EA y el del Partido Aragonés. La votación fue nominal y pública por expresa petición del PSOE. Durante su discurso, Zapatero evitó la polémica con sus socios parlamentarios de ERC pero el fantasma de la disolución del Gobierno tripartito catalán flotó en el ambiente. Antes de intervenir, Zapatero estuvo reunido durante una hora con el presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, y todo indica que tras recibir hoy a sus socios de ERC, Josep Luis Carod-Rovira, y de IC-IV Joan Saura y a presidente de CiU, Artur Mas, Maragall anunciará, además de la convocatoria del referéndum para el 18 de junio, el adelanto de las elecciones para inmediatamente después del verano. Zapatero optó ayer por un breve discurso institucional en el que aseguró que el nuevo Estatuto no «separa» a Cataluña de España sino que la «prepara» para el futuro, pone al día «la distribución del poder político» y permite «recononcer mejor las identidades». Algo que, a juicio del presidente, no sólo no debilita sino que «refuerza» la unidad de España. La única oposición del PP hizo que todos los grupos dirigieran sus intervenciones contra este partido. El portavoz popular. Pío García Escudero, rechazo frontalmente el Estatuto y puso en cuestión el trámite parlamentario que ha seguido. Aseguró que Cataluña «no se merece este Estatuto» y también que con este texto «España pierde porque Cataluña sale gravemente perjudicada». Según el senador popular, el Estatuto de Cataluña consigue «liquidar» el espíritu de la Constitución de 1978, pone fin a «la totalidad de la España de las autonomías» y sólo conseguirá abrir «un período de conflictividad jurídica e institucional». ERC no utilizó su turno para explicar el sentido de su voto y sólo intervino en el breve turno de réplica para afirmar que ha renunciado a las «diabólicas» posibilidades que ofrecía la aritmética parlamentaria para «no poner la fecha del referéndum en peligro» y «no dar un premio a quien no se lo merece», en referencia al PP. El representante de CiU incidió en las contradicciones de ERC y destacó que con su actitud se oponen al progreso de Cataluña. El PNV por su parte expresó su respaldo al texto aprobado aunque dejó claro que no lo considera suficiente para las aspiraciones de Cataluña y aún menos para las del País Vasco.