| Crónica | Indiferencia de la población ante la reforma |
Las playas ganaron a las urnas
Los dirigentes políticos fracasaron en los numerosos llamamientos a la participación ciudadana en el referéndum y los catalanes eligieron estar al sol y dar la espalda al Estatut

Una decena de invidentes acudieron ayer a votar
El sol y las altas temperaturas pudieron con el referéndum sobre el Estatut y llevaron a numerosos ciudadanos a las playas, que ayer se encontraban tan llenas como cualquier fin de semana de verano. Según informó a media tarde el Ayuntamiento de Barcelona, las seis playas de la ciudad estaban a rebosar. Las temperaturas, que rozaron en determinados momentos los 30 grados, según el Servicio Meteorológico de Cataluña, y el buen estado de la mar, con bandera verde en la mayoría de los arenales, se confabularon para restar ciudadanos en las mesas de votación. La jornada transcurrió sin mayores incidentes que los retrasos en cinco colegios, -dos de ellos en Barcelona y el resto en la región central y en la metropolitana norte-, donde unos gamberros inutilizaron las cerraduras de las puertas. Un vocal de una mesa electoral situada en el colegio Joaquim Ruyra, de Hospitalet de Llobregat (Barcelona), tuvo que ser invitado a aban-donar la mesa por el agente de los Mossos d'Esquadra que custodiaba el recinto al presentar un evidente estado de embriaguez. Al parecer, había escondido una petaca con una bebida alcohólica, de la que estuvo sorbiendo durante el día. Las anécdotas En la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona se presentó por la tarde un ciudadano que ejerció su derecho a voto disfrazado de oso panda. La población gerundense de Queralbs, en cuyo santuario de la Virgen de Núria se alumbró el Estatut de 1932, se volcó ayer en apoyar el nuevo texto estatutario, que recibió el voto afirmativo del 78,33% de los habitantes de este municipio del Pirineo oriental. Impulsado por el entonces presidente de la Generalitat, Francesc Maciá (ERC), el Estatut de Núria fue derogado finalmente cuando terminó la Guerra Civil, en 1939. El referéndum sirvió también para probar las PDA, ordenadores de bolsillo que los agentes electorales utilizaron desde los colegios para enviar directamente los datos de escrutinio a los ordenado-res centrales. Estos aparatos se emplearán en las próximas elecciones autonómicas. Precisamente, entre los pocos incidentes registrados durante la jornada de ayer hay que señalar el robo de la PDA oficial y las actas de constitución de la mesa electoral de la escuela Marenostrum, de Barcelona. Por de demás, una jornada de absoluta normalidad en un día festivo.